domingo, 29 de julio de 2012

"cada vez que me besas juraría que puedo volar..."

Te he tenido. Sí, has sido la razón de mi enorme sonrisa durante cuatro días. Me has tenido en las nubes, me has tratado como si todo esto fuera un cuento de hadas. Y lo era, para mi lo era. Tu eras el mejor príncipe que existía y yo la princesa, éramos felices. Era mejor que cualquier cosa que yo hubiese podido pedir, era mi sueño dos veces mejorado.
La sensación de que me abrazaras cada vez más fuerte para que no me fuera, sin saber, que no hacía falta la fuerza de tus brazos para evitarlo, no quería irme, quería pasar el resto de mi vida protegida entre tus brazos, agarrada a tu mano. Notar tus labios por mi cuello, y tu voz que me susurraba. Y que me hablaras con tu boca pegada a mis labios, que me acariciaras suavemente, llevando tus manos con cuidado por mi cuerpo. Que aunque no lo dijeras, en esos instantes yo fuera lo más importante que tenías.


domingo, 8 de julio de 2012

Quererte hasta un ocho tumbado

Y si me preguntaran ahora mismo que cual es mi sueño no sabría que responder. Tengo muchos, qué digo, muchísimos, pero ninguno en concreto. En el fondo, todos se basan en tenerte a mi lado y que me quieras. Solo eso. Quiero tantas cosas...pero realmente lo que deseo es estar contigo hasta un ocho tumbado, tener la increíble sensación de que me coges y nunca te separas. ¿Tampoco pido mucho, no? Estar contigo por siempre.

martes, 3 de julio de 2012

Empecemos con un te amo, sigamos con un te amaré

tus besos son mi droga favorita, eres mi adicción

Adicta a ti

La chaqueta ya está empapada, el pelo y el vestido más de lo mismo. Pero la fiesta no acaba, no para. La música sigue sonando fuerte y las luces cegadoras siguen iluminando la plaza a ratos. La gente grita, baila, salta, canta. La gente no se preocupa, disfruta, se choca. Ella está con sus amigas, perdida entre la multitud, completamente mojada  y algo nerviosa. Pasa entre la gente mientras baila, lo busca. No está, no está. Sale de la plaza y vuelve a mirar por todas partes. "¿Dónde se habrá metido éste chico? Dios, no puedo más, tengo que encontrarle". Se seca la cara y está dispuesta a meterse de nuevo en aquella locura para encontrarlo, cuando un amigo le dice que la está buscando. Se le ilumina la cara, da las gracias y empieza a subir. Allí está, tan...tan...como es él. Como siempre. Se miran, sonríen. Todo es perfecto. Se le acerca, le saluda. Sigue mojada, tirita, sus dientes chocan entre si. Pero no para de sonreír. Le rodea el cuello con el brazo, la abraza. Ella cierra los ojos, se deja llevar. Los abre, mira a su alrededor. No hay nadie, la gente ha desaparecido. Solo están ellos dos, solos, juntos. Felices. Se quedan así, ella no se lo cree. Es él. El chico por el que ha dado todo, el chico que se ha metido en su cabeza y corazón si avisar, el chico que ha invadido sus pensamientos, sus sentimientos, el chico por el que ha llorado hasta que las lágrimas se le acabaran, el chico que más daño le ha hecho, el chico que jamás ha podido olvidar, el chico del que está enamorada, el chico con el que ha soñado cada noche desde la primera. Estaba en sus brazos. Ella seguía tiritando, temblando, ésta vez por una razón más. De pronto el le gira, se miran, le pide perdón por todo el daño que le ha hecho, ella sonríe, se acercan y... se besan. Un beso largo, bonito. Abrazados, solos en medio de la multitud.