Pensaba que lo nuestro no podía terminar, creía en serio que era real, que era fuerte. Llegué a imaginar un futuro contigo, una vida. Ahora me miro y me veo sola, derrotada, débil. Me miro y no te veo a ti. Solo veo a una niña triste que no sabe qué hacer con su vida. Solo veo a una niña perdida y sin rumbo, sin apoyo, sin sueños, sin ti, sin nada. Realmente pensaba que, aunque fuera difícil, tú también tenías las ganas, el cariño y el amor que hacían que lucháramos por esto... Sé que soy difícil, lo se. Sé que tengo miedo, inseguridades, que soy una loca paranoica y que a veces es complicado llevarme. Pero durante este tiempo lo habíamos conseguido, durante este tiempo lo habías hecho y a mí, no me había hecho falta pedirte que te quedaras. Supongo que todo se ha acabado, que tus ganas no eran tantas como las mías y que no me querías tanto como solías decir. Ya no queda nada. Ya no sé ni quien soy.
Lo decía de verdad cuando juraba que nunca nunca iba a dejar de luchar por lo nuestro, iba en serio cuando decía que te queria más que a nada. Ahora creo que ninguna de tus palabras fue sincera... O al menos, ninguna era lo suficientemente fuerte.
Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
lunes, 24 de julio de 2017
martes, 4 de julio de 2017
Tras la tormenta... Siempre tú
"I just want to cry because I
never loved someone as
much as I love you and I’m sure
as hell that I’ll never love
anyone that much again but
oh god I fucked it up and now
you replaced me and I feel
like I can’t fucking breathe
anymore."
"Es difícil de explicar... El estómago se te cierra y parece haber encogido de un momento a otro, ahora solo entiende de retortijones. El corazón ya no sabe latir a menos de 100 por hora, el aire ha decidido que hoy tampoco quiere morir en tus pulmones, los recuerdos quieren convertirse en pesadillas, una noche más. Sin quererlo te ves absorta en una vida que no es la tuya. Quién es esa loca que mira el móvil cada segundo por si ve un mensaje suyo, algo que calme esa ansiedad. Quién esa paranoica que lo imagina escupiéndole al pasado en común. Quién es esa histérica que olvida respirar si lo ve cinco calles más allá. "¿Quién te ha hecho eso?" Tú, joder, me lo has hecho tú. Me has hecho perder la puta cabeza. Me has hecho olvidar quién soy. Me has hecho no querer tener lo que merezco. Me has vuelto apática a todo aquello que no lleve tu nombre. Me has vuelto adicta, obsesa. insegura. Ya no sé qué hostias soy sin ti, ya no sé si soy algo siquiera. Me has hecho construir un universo donde fueras tú el sol, me has hecho olvidar el resto y renunciar, siempre renunciar. Limpiar todo el desastre, no dejar huellas, tapar toda la sangre, esconder todo tipo de lágrima, llanto o lamento. [...]
never loved someone as
much as I love you and I’m sure
as hell that I’ll never love
anyone that much again but
oh god I fucked it up and now
you replaced me and I feel
like I can’t fucking breathe
anymore."
"Es difícil de explicar... El estómago se te cierra y parece haber encogido de un momento a otro, ahora solo entiende de retortijones. El corazón ya no sabe latir a menos de 100 por hora, el aire ha decidido que hoy tampoco quiere morir en tus pulmones, los recuerdos quieren convertirse en pesadillas, una noche más. Sin quererlo te ves absorta en una vida que no es la tuya. Quién es esa loca que mira el móvil cada segundo por si ve un mensaje suyo, algo que calme esa ansiedad. Quién esa paranoica que lo imagina escupiéndole al pasado en común. Quién es esa histérica que olvida respirar si lo ve cinco calles más allá. "¿Quién te ha hecho eso?" Tú, joder, me lo has hecho tú. Me has hecho perder la puta cabeza. Me has hecho olvidar quién soy. Me has hecho no querer tener lo que merezco. Me has vuelto apática a todo aquello que no lleve tu nombre. Me has vuelto adicta, obsesa. insegura. Ya no sé qué hostias soy sin ti, ya no sé si soy algo siquiera. Me has hecho construir un universo donde fueras tú el sol, me has hecho olvidar el resto y renunciar, siempre renunciar. Limpiar todo el desastre, no dejar huellas, tapar toda la sangre, esconder todo tipo de lágrima, llanto o lamento. [...]
Dicen que en una relación siempre hay alguien que siente más. Ojalá no fuera así, ojalá uno de los dos no tuviera que dar más de sí para mantenerlo todo a salvo.
En cualquiera de los casos, siempre deseé no ser yo, deseé no ser esa que se deja la piel a cambio de un poquito de amor, deseé no guardar cada puñetazo al estómago en un rincón y perdonar demasiado...
Ahora me miro y soy aquello que nunca quise ser. Soy débil, soy frágil, soy vulnerable. Me pierdo en mí misma con tal de no perderle a él, pierdo la cabeza, los nervios, incluso a veces el tiempo, da igual, pero nunca sus manos...
¿Estoy bien? ¿Soy yo? ¿Soy yo esa que llora en la esquina de la cama? ¿Soy yo esa niñata insegura?
No, no, no... No soy yo, joder. ¿Qué coño has hecho conmigo? ¿Dónde ha quedado mi cordura, mi estabilidad? ¿Dónde hostias me he metido?
Creí que te debía una vida entera y te la di. La mía. Sin intereses, sin fianza, sin reglas ni condiciones.
Y me senté a mirar qué era lo que se te ocurría hacer con ella cada mañana. [...]
A veces es verdad y logramos comprobarlo, después de la tormenta llega la calma... Y, joder, qué calma más bonita. Me gusta poder decir que eres tú, poder contar que eres esa calma, mi calma.
Estuve a punto de irme. Estuve a punto de hacerlo de verdad. No veía salida, no encontraba fuerzas, ni ganas, ni valor, llegué a perderme por completo, a no reconocer a esa que me miraba desde el otro lado del espejo como si me hubiese vuelto loca.
Perdí totalmente la cabeza. Jamás lo entenderéis... No era llorar de autocompasión ni desear que volviera a estar a mi lado, que también. No era sentimiento de culpa, ni eran dolores de cabeza a causa de los remordimientos, que probablemente también tuvieran su lugar. No fueron las noches sin dormir, las miradas de "pobrecita" que lanzaba la gente al verme pasar, la decepción ni la soledad, tampoco los recuerdos, por mucho que todo eso me rasgara la piel y quisiera ser alcohol para acentuar ese dolor. Fue el rompecabezas en el que se convirtió mi vida, la tuya. La manera en la que hice tuyo todo lo mio. Me entregué por completo y decidí - o quizá nunca llegué a tomar esa decisión, puede que fuera algo inconsciente, pero me gusta creer que al menos tuve el control de mi vida por unos instantes - darle todo el poder al corazón. Me sumergí en una montaña rusa en la que salir impune era misión imposible, y nunca fue lo mio ser excepción. Aun y todo, el problema no fue ese. El problema empezó en el momento en que me di cuenta de que aguantaría siempre otro golpe si eras tú el que lo daba, cuando vi que estaría dispuesta a poner la otra mejilla con tal de tenerte a mi lado, que siempre volvería, incluso sabiendo que volverías a irte, que volverías a destrozarme... Y eso no podía ser así. Aquel fue el verdadero problema, y fue entonces cuando comprendí que algo en mí no iba bien, que esa que lloraba sentada en una esquina de la ducha no era yo, que aquella que gritaba y sufría ansiedad no era la misma que conociste, que no sabía quién coño era esa que se mordía las uñas, tiraba cosas, daba portazos y después se dejaba caer. Yo no era ninguna de esas.
Me asusté... Sentí que me perdía, que desaparecía. Me sentí mierda por dejarme hacer eso. Me vi débil, vulnerable, dependiente. Me encontré loca. Quizá por ti, pero loca, a fin de cuentas.
Decidí que tenía que terminar -y eso sí que fue decisión mía - y con suerte, decidiste quedarte conmigo a limpiar todo el desastre. Conseguimos sanear la relación, quitarnos los excesos, la obsesión, el control. Me diste la confianza que necesitaba, la seguridad, el cariño. Y poco a poco, nos hemos quitado los miedos, esos que desgastaban y pudrían lo nuestro.
Aún quedan secuelas, es verdad. A veces, todavía siento miedo, todavía me cuesta respirar. En ocasiones siento que todo se desvanece y desaparece, que todo se vuelve oscuro de nuevo, y me veo en un túnel sin salida... Pero me has enseñado a quererme, y eso es lo mejor que una persona puede hacer por ti... Recordarte lo que vales y lo que mereces. Me has hecho entender que a día de hoy hemos aprendido muchas cosas juntos y que todo va aún mejor, porque eso es lo más bonito, lo más sano, lo más verdadero... Que pudiendo estar el uno sin el otro, sigamos eligiéndonos todos los días."
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