Pensaba que lo nuestro no podía terminar, creía en serio que era real, que era fuerte. Llegué a imaginar un futuro contigo, una vida. Ahora me miro y me veo sola, derrotada, débil. Me miro y no te veo a ti. Solo veo a una niña triste que no sabe qué hacer con su vida. Solo veo a una niña perdida y sin rumbo, sin apoyo, sin sueños, sin ti, sin nada. Realmente pensaba que, aunque fuera difícil, tú también tenías las ganas, el cariño y el amor que hacían que lucháramos por esto... Sé que soy difícil, lo se. Sé que tengo miedo, inseguridades, que soy una loca paranoica y que a veces es complicado llevarme. Pero durante este tiempo lo habíamos conseguido, durante este tiempo lo habías hecho y a mí, no me había hecho falta pedirte que te quedaras. Supongo que todo se ha acabado, que tus ganas no eran tantas como las mías y que no me querías tanto como solías decir. Ya no queda nada. Ya no sé ni quien soy.
Lo decía de verdad cuando juraba que nunca nunca iba a dejar de luchar por lo nuestro, iba en serio cuando decía que te queria más que a nada. Ahora creo que ninguna de tus palabras fue sincera... O al menos, ninguna era lo suficientemente fuerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario