lunes, 30 de octubre de 2017

Quise llamarte amor y se me quejó el corazón

Llama y dice que te quiere,
que lo siente,
que se arrepiente,
que tiene ganas de verte.

No te dice lo bien que se lo pasó el sábado noche,
ni lo poco que se acordó de ti en su cama,
ni cuando se despertó por la mañana,
por eso que dice que está cansado de reproches.
Te llama pero no te cuenta que le preguntaron por ti,
que se rió y dijo que "ya no importabas",
que estando tan lejos apenas molestabas,
que mejor que "te quedaras por allí".

Llama y te llora,
lo intenta de mil formas,
hasta que se calla y ve
que suspiras al otro lado
pero que sigues ahí,
entera...
que no reaccionas
que no consigue atravesar tu piel
que te has construido un muro antipersonas
 -como él-

Entonces llegan los "recursos de emergencia":
las excusas, los reproches, la mierda del cajón
los "tú también me hiciste daño",
las balas directas al corazón,
los "tú habrías hecho lo mismo en mi situación"
los "sabes que esto se olvida con los años...
Tú no tienes corazón... 
si tanto me quisieras lucharías,
apostarías por la relación,
no te rendirías."

El primer golpe es inesperado:
"si en el fondo eres una guarra"
Te pilla de sorpresa y notas
cómo se resquebraja la coraza,
cómo se te agrieta el iceberg.
"Eres una inútil.
Nadie te va a querer como yo.
Mírate."

Pones la otra mejilla,
recibes cada hostia como si nada.
Respiras
digieres cada palabra como si importara.
Lloras
y lloras.

Mierda, acaba de romper el puto iceberg.
Ya no hay muro
no hay coraza
no hay nada que te salve de él.

Te llama y te dice que te quiere
pero no te dice para qué. 
Ya ni siquiera importa
esta noche vuelves a dormir con él. 


Al día siguiente,
ya por la mañana
recordarás por qué construiste ese muro,
te pusiste una coraza
y te convertiste en iceberg,
cuando te des cuenta de que en su cama
huele más a engaños y a olvido
que a felicidad.

11.09.17

Ahora sí que puedo decirte con toda certeza que te quiero, que te quiero, que te quiero, y que lo repito por si al dejar de pronunciarlo se rompe, por si lo olvidas, por si no soy lo bastante clara... te digo que te quiero porque no se qué otra manera hay de expresar todo esto que siento, porque apenas me cabe en el pecho, porque te veo a mi lado y quiero llorar, porque te escucho reír y quiero dormirme oyendo tu risa, porque me abrazas y quiero quedarme ahí a vivir, protegida entre tus brazos, convertirte en mi hogar... Míranos, ¿acaso no hemos superado lo que parecía insuperable? A pesar de ese amor odio, a pesar de las malas rachas, del tiempo perdido, de los problemas, del miedo y del rencor... Nunca nos han faltado las ganas de volver a intentarlo, la esperanza escondida en el rincón de siempre, gritándonos "¿y si esta vez sí..?". No te cambiaría, de verdad, no te cambiaría ni por todo el oro del mundo, no te cambiaría ni aunque me aseguraran tranquilidad y buena vida, no te cambiaría porque no hay nada comparable a lo que tú me das, a lo que somos, a lo que creamos, no hay nada como el huracán de sentimientos que me provocas, no hay nada como tus besos de reconciliación, no hay nada como tú, nada como yo cuando estoy contigo, nada que se nos asemeje, ya sabes... Lo nuestro es demasiado nuestro, por mucho que lo intentaran jamás serían capaces de entender una mínima parte de nuestro laberinto... Merece la pena y siempre la mereció, valdrá la pena todo lo pasado, porque, lo dicho, después de la tormenta llega la calma, y tú siempre fuiste ambos... Tormenta que destroza y calma que arregla y pega cada trocito.

martes, 24 de octubre de 2017

2,8 sec.

Nunca he sabido cuánto tarda un corazón en romperse,
ni cómo cruje ni se queja a cada latido,
cuando trata de respirar por los resquicios,
y solo sangra
y sangra
y alimenta a aquel lobo hambriento
que, por un momento,
dijo amar ese órgano que ahora
mira descomponerse.

Me rompió,
y nunca nada le gustó más
que obligarme a recoger cada trocito.
Me curó
y me volvió a destrozar,
solo porque adoraba ese sonido,
el de los cristales chocar,
perderse en una habitación,
invadir cada rincón.
Me dijo
"lo hice por ti,
antes eras frágil.
ahora no te harán daño
ya no te olvidarán,
unos pies descalzos
jamás olvidan el cristal
que los hizo sangrar."

lunes, 16 de octubre de 2017

Las cosas maravillosas pasan más allá...

¿Qué harías si no tuvieras miedo?


La eterna pregunta. Que qué haría. 
Sacaría de mi vida a todo aquel que demostró no ser más que un lastre, un obstáculo, un cuchillo dispuesto a hacer herida en los lugares más débiles. Dejaría de soportar ese peso, los desprecios, el control de quien creyó que tenía algo que hacer o decir en mi vida. Lo intentaría. Me atrevería a conocer, a aprender más allá de lo común, buscaría la respuestas más sinceras a aquellas preguntas que nunca fui capaz de hacer. Rompería con lo establecido, con lo que siempre debí pero nunca quise hacer. 
Si no tuviera miedo... No lo sé. Realmente no lo sé. No lo sé, porque apenas me di cuenta de la cantidad de miedos que tenía guardados en tan poquito espacio hasta que un día me preguntaron por ellos, y pensé. Pensé en la de cosas que, inconscientemente, había dejado de hacer "por miedo a...". Pensé en todo lo que habría podido conseguir si en esas ocasiones el miedo no me hubiera acribillado la mente. Pensé que, desde bien pequeña, me quedé más de una vez con la duda por no preguntar, por miedo al ridículo, me acordé de las veces en las que me conformé, en las que perdí oportunidades y mucho más, recordé a las personas que perdí por miedo al rechazo, por miedo a lo desconocido, por miedo a no ser suficiente. Todo esto se me pasó por delante en un instante, como las imágenes de una película a cámara rápida, con sensaciones, pensamientos y recuerdos incluidos. Me arrepentí al segundo. No quise ser una marioneta dirigida y limitada por miedos que era incapaz de controlar. Durante tanto tiempo había vivido creyendo que era libre... Nada más lejos de la realidad. Por encima de todo estaban el miedo, las inseguridades, los errores pasados y las espinas aún clavadas en el pecho... No creo que pudiera destruir ni hacer desaparecer por completo ninguna de esas cosas, pero supongo que si podría superarlas, imagino que, a fin de cuentas, de eso trata todo esto, de crecer, de avanzar, de aprender. De convertirse en quien se quiere ser. 


Ojalá algún día pueda decir que todo aquello que dije que haría si no tuviera miedo, lo he hecho, aun con un poquito del miedo que conservo.