Es increíble cómo algo puede romperse tan fácilmente, hacerse añicos. A veces tu corazón se divide. A veces es imposible no perder. Siento como si nunca lo hubiese conocido cuando pasa por mi lado con tanta indiferencia, cuando me mira con esos ojos como a una extraña. Pronuncia esas palabras y me deshago en mil pedazos. "Acabas de destrozar esta puta historia", le digo en mi cabeza. Lo peor es que lo más probable sea que no le importe, o que ni siquiera considere historia lo que aquello fuera... He pasado página, tenlo claro. Pero soy muy de empezar un libro nuevo sin haber llegado a terminar el anterior. No... No es que aún sienta nada, pero me gusta que esté, no me gusta deshacerme así de alguien, como si terminar fuera echarlo de mi vida para siempre, como si no pudiéramos permitirnos el lujo de saber cómo nos va. Me gustaría sentarme a hablar y recordar los buenos tiempos, juntos, sin reproches, sin excusas. En algún momento hemos conectado tan bien, de una manera tan especial, hemos estado tan cerca, que me parece casi imposible, al menos viendo la vida como yo la veo, borrarnos. Pero a veces, en algún rincón del corazón, donde se almacenan los recuerdos... queda algo de sentimiento, y cuando los mezclas, no sale nada bueno. Y quizá por eso no quieras saber de mí, ni de cómo me gustaría contarte que aún me acuerdo de ti, que soy capaz de considerar lo nuestro como buenos tiempos. Y puede que por eso seas la forma en la que aprendo que en esta vida no se puede tenerlo todo.
Por eso hoy, no puedo elegirte a ti.