Su risa aún retumba en mi cabeza. Como una especie de canción que no para de repetirse. Es adictiva. La miro, y todavía sigue entre risas, como siempre. Se ríe, habla, sonríe, escucha. Y aún no encuentro nada que me haga echarme atrás. Dios, tiene la mejor sonrisa que he podido haber visto nunca, y sus hoyuelos... no podrían ser mejores. Me encantan porque se le marcan casi siempre, ya que sonríe tantas veces como respira. No se ríe como todas, es más, su risa es de las más extrañas que he llegado a escuchar. A todos les hace gracia su risa, es peculiar, es diferente. A mí también, es algo que siempre me encantará, al igual que sus labios, con los que juega constantemente. Siempre se muerde los labios; no sé si porque echa en falta otros con los que jugar, o porque le encantaría mordérselos a él. Lo que daría por contemplarlos más de cerca, poder jugar con ellos, ser su dueño. ¿Y sus ojos? Sus ojos podrían calificarse como la peor tortura conocida. Son mágicos, surrealistas. Tiene una mirada intensa, de un marrón tirando a verdoso que podría conquistar a cualquiera, a mí, en este caso. Casi se cierran cuando se ríe. Sus ojos rasgados han conseguido hacer maravillas en mi, me han hecho sentir tanto...
Me encanta. Me encanta cuando llega a clase con cara de dormida, como si la noche anterior se hubiese puesto a contar ovejas y no se terminaran nunca, y cuando se ríe tarde de las cosas, o cuando está despeinada pero sus rizos siguen siendo perfectos. Me gusta cuando se pone histérica y suelta cualquier burrada, cuando se le llenan los ojos de lágrimas cuando le dan una buena noticia, y me gusta aún más cuando se tropieza y casi se mata. Cuando canta a los cuatro vientos su canción favorita como si le fuese la vida en ello, cuando se pinta los labios de rojo y baila delante del espejo, o también cuando juega con sus rizos como una niña juega con sus muñecas. Me encanta cuando es feliz por que sí, cuando tiene ganas de todo y quiere arreglar el mundo, empezando por su habitación, cuando se vuelve adicta a las Cookies y como dice ella "se pone gorda". Cuando se enfada y al minuto vuelve a quererme, cuando tiene ganas de pasarse la tarde en pijama comiendo palomitas, cuando quiere comerse el mundo y no le dejan, cuando habla sola para aclarar sus ideas, y sobre todo, me gusta cuando piensa en él... porque siempre que lo hace, le sale la mejor de sus sonrisas. Me gusta siempre, me gustan sus manías y me gustan sus aficiones, me gusta que se ría conmigo, juntos, me gusta que se enfade, que se cruce de brazos, pero que no pueda aguantarse la risa, me gustan sus palabras, sus salidas de tono, sus opiniones, me gusta que lo diga todo tan natural, me gusta que tenga ganas de ser feliz, de todo, de conocer, de descubrir, me gusta que sueñe, que haga sus sueños realidad. Me gusta que sea ella, porque siempre que sea ella, me gustará todo lo que haga, ya que no hay nada en este mundo que pueda hacerme más feliz que verla sonreír.
Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
miércoles, 27 de febrero de 2013
miércoles, 20 de febrero de 2013
A veces no hay por qué, simplemente dejas de querer lo que un día amaste
Querida Cristina:
He decidido hacerte esta carta porque mereces saber que nada de esto es culpa tuya, simplemente todo ha cambiado, y no sé decirte por qué. Te adoro, pero no... no puedo seguir contigo. Lo aceptas que te he mentido, y eso no es lo peor, lo peor es que llevo haciéndolo desde el primer día... Y lo más ridículo, es que también me he mentido a mí mismo, creyendo que al fin te había encontrado.
Adoraba, cómo pasabas de enfadada a enamorada en cuestión de segundos, me encanta tu piel, y el olor a crema hidratante cada vez que me abrazabas. Adoraba el modo en el que decías sí a todas mis locuras, no podía vivir sin tus abrazos constantes; me encantaba cuando te burlabas de mis tonterías y eso te hacía estallar en mil sonrisas, disfrutaba sin hacer nada, matando el tiempo, paseando, besándonos. Adoraba tantas cosas de ti...
![]() |
| ¿Los viejos tiempos siempre vuelven? |
En cambio ahora, odio tus cambios repentinos de humor, detesto cuando te pones esa crema hidratante y me tocas con la piel pegajosa. Odio tu poca iniciativa y que digas sí a todo... me agobia, que quieras estar siempre pegada a mí, y me enfurece que te burles de mis cosas, y encima te rías. Me aburre estar sin hacer nada, perdiendo el tiempo. Por eso no puedo seguir contigo, porque cometí ese error que comete todo el mundo, de creer que eras quien yo quería que fueras, de, sin conocerte, decirte que eras la mujer de mi vida, de pensar, que eras mi una entre un millón. Porque eran cada vez más ganas de encontrarte, que de las de estar contigo. Pero no has sido tú la única engañada, yo también me creí que eras para siempre. Que serías mi antes y mi después, lo que siempre había soñado.
Se que me volverá a pasar, me volveré a mentir, volveréis a aparecerme todas las anteriores, y volverá a parecerme todo increíble. Me veo mintiéndome otra vez, equivocándome, pero ya no contigo, no contra ti. Lo siento mucho, te deseo lo mejor.
Marcos.
sábado, 16 de febrero de 2013
He aprendido que llorar no te va a devolver a la persona que quieres
Y si hoy me preguntaras que si lo he olvidado, que si ya he pasado página, te diría que sí, que todo está superado, que ya no queda nada. Que lo he borrado todo, que ni me importa ni lo quiero. Lo diría tan convencida, tan segura, que hasta yo llegaría a creérmelo. No se cuantas veces habré dicho que ya no sentía nada, cuantas veces me lo habré creído hasta yo... La verdad es que lo he intentado con otros chicos; sí, parece raro que haya podido fijarme en otras sonrisas, en otros ojos, en otras miradas, o en otras maneras de llamarme "fea". Pero te aseguro que ninguna ha podido superarlo... nada ha podido hacerme sentir lo mismo, y lo se, lo se porque no he sido capaz de engancharme a nada que no fuera tuyo. Los demás chicos no me han hecho sentir ni lo más mínimo, pero aun y todo, seguí pensando que era lo mejor que podía hacer para olvidarte. Me he llegado a sentir tan vacía... Era eso de no poder seguir adelante, pero tampoco echarte atrás. Lo raro es... que no, no te he olvidado, pero es que... no se qué es lo que siento. Ya casi ni sufro, ni te lloro, ni nada. Cuando creo ver una salida, una luz, otro camino... es decir, otro chico, me doy cuenta de que cuando lo miro, no siento como sentía contigo. Y esque sigo empezando a temblar cuando te veo, porque podría jurarte y perjurarte, que tú has marcado mi vida para siempre.
viernes, 1 de febrero de 2013
Todo lo que podíamos llegar a ser, se nos perdió por el camino
![]() |
| Ni me perdiste, ni has sabido olvidarme |
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

