viernes, 1 de febrero de 2013

Todo lo que podíamos llegar a ser, se nos perdió por el camino

Ni me perdiste, ni has sabido olvidarme
Te miras en el espejo, y te apartas el pelo de la cara. Ya no hay nadie que lo haga por ti, nadie te aparta el pelo cuando quiere verte mejor, o cuando éste te tapa la cara, nadie lo hará de la misma manera nunca. Bajas la mirada, te muerdes el labio inferior. Con dolor, con rabia, casi como para hacerte daño. Pero no eres capaz, te debilitas, empiezas a temblar. Te empieza a caer una lágrima, llena de palabras y de todo lo que te guardas dentro. Te sientas en el suelo de tu habitación, y escondes la cara entre las rodillas. Lloras, gritas. No sabes qué hacer, cómo seguir. Si vas a ser capaz de levantar la cabeza algún día, sin nada que pueda hacerte llorar. Ya nada volverá a ser como antes, nunca besas dos veces a alguien de la misma manera, ni sonríes igual cuando le miras como la primera vez. La verdad, nunca nada vuelve a ser lo mismo una vez que deja de ser lo que era. Es inútil esforzarse en que todo vuelva a ser lo mismo porque no lo será nunca más, sólo te queda el recuerdo, es lo único que te queda. No tienes fotos, ni regalos, ni un lugar por el que puedas volver a pasar. Pero las fotos no te hacen falta, las arrugarías, harías una bola con ellas e intentarías quemarlas, deshacerte de ellas, dolería verlas porque te haría recordar demasiado. Los regalos sólo te traerían 'buenos' recuerdos, aunque al recordarlos te sintieras una verdadera mierda. Y los lugares... te servirían para querer y a la vez no, pasar por allí, porque cuando pasaras no podrías evitar enamorarte una y otra vez de todos los momentos que vivisteis. No te sientes con fuerzas de seguir adelante, o de buscar a otra persona. Él era la persona que llenaba el hueco incompleto en ti, todo era perfecto. No ves motivos para buscar a otro que lo llene, lo ves imposible. Suena vuestra canción de repente. Empiezas a recordar desde el principio. Un abrazo inesperado y sonrisas cómplices. Y pasaban los días, y cada vez era mejor pero no imaginabas hasta qué punto podría llegar aquello. "No te ilusiones, siempre te pasa lo mismo....". Y una noche en la que todo salió bien, su nariz, como siempre por tu cuello, cerrabas los ojos, deseabas que nunca terminara. Una mañana, el último día, tenías miedo... pero te coge, te abraza y os tirasteis a la hierba. Estuvisteis tan cerca de llegar a serlo todo... que no comprendes cómo pudo romperse en tan poco tiempo. Se acaba la canción y sientes impotencia, ganas de acabar con todo, o con lo, mejor dicho, poco que queda. Piensas en él. En las millones de cosas que llegasteis a sentir, que pudisteis deciros. Que la manera en la que os mirabais no tenía desperdicio y que ninguno de los dos podrá volver a sentir lo mismo por ninguna otra persona, que todas las sonrisas eran verdaderas y ahora lo único que os queda es el verano que pasasteis. Piensas en que todo fue demasiado frágil y demasiado grande, pero que era vuestro. Pero es tarde. Ya es tarde. Porque el no está. Ya no está. Y a veces, querrías desaparecer tan fácil como desapareció lo vuestro. Querrías esfumarte, irte, perderte, dejar de estar. Volver con algo más claro, y con un recuerdo ya olvidado que casi ni hace daño. Te das cuenta, de que todo lo anterior es mejor que cualquier cosa que vives ahora, que antes, aunque no fuera todo perfecto, eras más feliz. Pero...como suele pasar, te diste cuenta tarde de que por un momento, habías llegado a ser feliz. Sigues en el suelo de tu habitación, te tapas la cara con las manos, pero éstas no te dan para secarte todas las lágrimas, hay demasiadas. Te dan ganas de gritar, de deshacer el nudo que se te ha hecho en el pecho, romper ese silencio que casi hace daño... Y aun así, tienes que parar la música para no llorar más, secarte la cara y levantarte. Aun así tienes que ponerte guapa y pintarte una sonrisa, porque no quieres explicarle a nadie que has estado llorando, no quieres llorar delante de la gente. Porque un día, te dijeron "Cariño, tienes que aprender a no llorar en público, porque los que te quieren sufrirán, y los que no, se alegrarán..." 

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