lunes, 10 de marzo de 2014

A veces sólo pasan los días.

Hace ya tiempo que me siento vacía, sin nada más que poder sacar. Quizá vacía no, pero tengo tal desastre aquí dentro que se ha creado un tapón que impide que los sentimientos, las ilusiones, incluso que todas mis preocupaciones salgan. Es algo extraño, no sabría definirlo. Siempre he creído que toda vida tiene que tener un motivo para vivirla. Un motivo para despertarse cada mañana, para salir a la calle. Una razón por la cual te arreglas, por la cual te acuestas cada noche. Pienso que todo aquel que vive, es porque ha conseguido darle un sentido a sus días... un sentido con nombre y apellidos, a poder ser. El caso es que si no hay motivos dejas de vivir la vida, y te limitas simplemente a pasar los días. A sumergirte en una rutina sin motivación alguna, sin un remoto sentido. No sé cómo, pero mis sentidos hace un tiempo que dejaron de tenerlo... y con esto no estoy diciendo que esté mal, ni mucho menos. Para nada. Pero, ¿Por qué y para qué se supone que vives si nada tiene sentido? Me tuve que olvidar de quien hacía que levantarse cada mañana sirviese para algo, me obligué a a dejar de sentir por quien me daba motivos para salir a la calle y arreglarme antes de salir de casa. Me costó, no sabéis cuanto me costó, pero lo conseguí. Y ahora que todo eso ha quedado atrás, me he quedado sin motivos... Y es que pensé que en cuanto lograra deshacerme de todo el lastre que suponía querer a alguien que no volvería a estar, volvería a sentir por alguien lo que sentí por él. Pero las cosas no han sido así, el tiempo pasa y los recuerdos empiezan a dolerme menos, pero esto no mejora, no cambia. Ya no pierdo el culo por nadie, ni siquiera he conseguido ilusionarme lo más mínimo por alguien... Se hace muy pesado eso de que lo que le daba sentido a mis días ya no esté, y no haya aparecido otro sentido con sus mismo ojos. Ya no hay por quien salir cada fin de semana, ya no hay motivo por el que pasar cada día por el mismo sitio. A estas alturas, ya no espero encontrar ninguna mirada cómplice a las seis de la tarde del sábado, como solía hacer entonces...

sábado, 8 de marzo de 2014

Tears don't meant you're losing

No hay nada más bonito que el brillo de unos ojos al hablar de su libro favorito, las mejillas sonrojadas al mirar a la persona que se ama, nada más bonito que las sonrisas que salen sin querer, las cosquillas en la tripa. Podría enamorarme de su risa a las tres de la madrugada, de sus ganas de cambiar el mundo...