Jueves, 12 de diciembre de 2013
Aún no es invierno, pero a estas alturas de diciembre ya me encuentro combatiendo el frío con mi chocolate caliente en el sofá. Lo que significa que esto se está acabando, y que aunque sólo sean unas fechas las que lo decidan, hay algo que está a punto de empezar, y de terminarse. No me gusta que todos los días el cielo esté nublado, o que se haga de noche a las seis de la tarde, pero he de admitir que estas fechas me gustan, y no solo por las luces que adornan toda la ciudad y el ambiente navideño que ya se respira cada vez que salimos a la calle, me gustan porque es la época en la que nos replanteamos todo lo que hemos hecho durante el año, y nos decimos a nosotros mismos "el año que viene sí", o recordamos la manera en la que empezamos en Enero, hace 12 meses, llenos de propuestas o de cosas que cumplir, con una mínima esperanza de que este año fuera así. Lo que pasa es que así como si nada, llega Diciembre, y volvemos empezar con lo mismo. Pero nunca llegamos a diciembre como empezamos en enero, nunca. Y parece mentira, pero en un mismo año cambian miles de cosas en nuestras vidas, sin haberlo planeado.
Jamás hubiese imaginado todo esto. Llegar a diciembre después de haber pasado tantas cosas... Nunca me ha gustado el número trece, y por eso mismo quería que este año pasase rápido. Y es verdad, tenía razón, ha sido un año horrible. Tengo que decir que no empezó del todo mal, pero en los primeros meses las cosas no hicieron más que empeorar. Cada vez que creía salir del agujero en el que, sin querer, me había metido, volvía a hundirme. Era como un círculo vicioso... que nunca acababa. No sé si fueron muchos meses, creo que sí, pero no puedo asegurároslo porque para mí en aquellos tiempos las manecillas del reloj era como si no se moviesen, todo se me hizo eterno. Fueron unos meses sin ver si quiera un reflejo algo más claro en alguna parte del túnel... ni siquiera un mínimo destello. Lo que empezó con mal de amores llegó a ser un desprecio incontrolable a mí misma. Me ahogaba. Con los recuerdos, con la soledad cuando en realidad me encontraba en una sala con veinte personas, me ahogaba con cada palabra hiriente que me decían y con cada mirada de desprecio con la que me miraba quien un día me quiso. Con el espejo, con cada mínima cosa. Conmigo. En aquellos meses me convertí en alguien completamente diferente; yo, que nunca había sido de lágrima fácil, lloraba por lo menos dos veces al día. Me convertí en una persona fría, sin ganas de nada, cuando yo siempre había sido una chica sonriente y con ganas de comerse el mundo cada mañana. Quería desaparecer, y lo más parecido que hacía era dormir siempre que podía; así, no pensaba, era como no estar. Me encerré en mí misma, y no dejaba que nadie invadiera ese espacio. En realidad, agradecía que hubiese gente que me hablara todas las noches intentando alegrarme, pero yo nunca les dí motivos para quedarse y claro, todos terminaron yéndose. Aquellos largos meses se me hicieron muy difíciles, se me juntó todo en el peor momento, pero como veis, sigo aquí. Con todo aquello aprendí mucho, qué digo, muchísimo. Y una de las cosas más importantes, fue que vi realmente quienes estaban dispuestos a darlo todo por verme salir del agujero. Llegó el verano, y me deshice de todo el lastre, cambié mi manera de pensar. Empecé a quererme un poco más, a no preocuparme tanto. Y, aunque no todo me fuese bien a partir de ahí, me empezó a ir mucho mejor. Este último verano ha sido muy bueno, porque ha traído consigo personas muy grandes, momentos inolvidables y sobre todo, porque ha hecho que lo malo que había pasado antes, se me olvidara casi del todo. Después de eso empezó el nuevo curso y bueno, aquí estamos, combatiendo este frío, de alguna manera, con bufandas, abrigos y calcetines gordos.
He de decir, que aunque este 2013 no haya sido bueno, me ha enseñado muchísimo, y quién sabe, quizá lo necesitaba para en los años siguientes, estar más preparada. Siempre voy a recordar que cada uno decide por qué cosas vale la pena pasarlo mal, que uno mismo decide cuándo se terminan las malas rachas y las lágrimas, que si no se quiere cada uno a sí mismo, no les va a querer nadie, que tú decides si vas a perder el tiempo esperando que se te acerquen, o vas a echarle un par y vas a acercarte tú, que si no luchas, nadie lo hará por ti, y sobre todo, que solo tú mismo puedes hacer que todo cambie, dándole la vuelta a las cosas.
Recuerda, una se hace fuerte a base de heridas y putadas.
Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
domingo, 29 de diciembre de 2013
No en todos los inviernos se pasa frío.
El caso es que me enamoré como una loca de un chico con el que, al final, pasé un invierno de lo menos frío. Nunca había destacado en nada sobre los demás, tan solo era alguien con quien hablaba muy de vez en cuando y saludaba por la calle con una sonrisa y un "adiós".
Y fue así, sin darnos cuenta, muy poco a poco. De eso que le empiezas contando que estás rayada, y terminas parándote a hablar con él cada vez que lo ves en vez de pasar de largo. Nos hicimos muy buenos amigos, se convirtió en mi día a día. Su ventana estaba abierta en mi chat todas las noches, y nuestras conversaciones no eran para nada aburridas. Pudimos hablar desde lo más básico, hasta lo inimaginable. Siempre que empezaba a oscurecer, teníamos mil cosas que contarnos y de las que hablar.
Cada vez que nos encontrábamos, empezábamos hablando de cualquier tontería y terminábamos perdiéndonos por las calles, sin darnos cuenta. Sonreíamos como idiotas. Los dos. Nos mirábamos de una manera que es difícil olvidar. Pasamos tantos días hasta las tantas, tantas idioteces que nos convirtieron en lo que somos ahora... no me arrepiento en absoluto de ninguna palabra que le dije, de ningún gesto que le hice, y tampoco de ninguno de los abrazos que le di en aquellos tiempos, porque gracias a lo que entonces pensé que había sido un error, me encontré semanas más tarde en el sofá de su casa sin hacer caso a la peli que estaban echando en la tele, mientras él, me hacía la chica más feliz del mundo con el simple hecho de mirarme con esos ojos.
Y fue así, sin darnos cuenta, muy poco a poco. De eso que le empiezas contando que estás rayada, y terminas parándote a hablar con él cada vez que lo ves en vez de pasar de largo. Nos hicimos muy buenos amigos, se convirtió en mi día a día. Su ventana estaba abierta en mi chat todas las noches, y nuestras conversaciones no eran para nada aburridas. Pudimos hablar desde lo más básico, hasta lo inimaginable. Siempre que empezaba a oscurecer, teníamos mil cosas que contarnos y de las que hablar.
Cada vez que nos encontrábamos, empezábamos hablando de cualquier tontería y terminábamos perdiéndonos por las calles, sin darnos cuenta. Sonreíamos como idiotas. Los dos. Nos mirábamos de una manera que es difícil olvidar. Pasamos tantos días hasta las tantas, tantas idioteces que nos convirtieron en lo que somos ahora... no me arrepiento en absoluto de ninguna palabra que le dije, de ningún gesto que le hice, y tampoco de ninguno de los abrazos que le di en aquellos tiempos, porque gracias a lo que entonces pensé que había sido un error, me encontré semanas más tarde en el sofá de su casa sin hacer caso a la peli que estaban echando en la tele, mientras él, me hacía la chica más feliz del mundo con el simple hecho de mirarme con esos ojos.
domingo, 1 de diciembre de 2013
"Pequeños detalles hacen grandes rasgos."
Hace unos días, llegué a casa tras pasar una tarde fría de sábado. No había sido una tarde muy buena, la verdad, había sido una de esas tardes en las que no haces nada y terminas por pensar en todo y de todo. Llegué a casa con ganas de encerrarme en mi habitación, tumbarme en la cama, y poner la música lo más alta posible, pero cuando entré, vi a los tres miembros de mi familia sentados alrededor de la mesa, cenando, y sin querer, sonreí. No sé por qué lo hice, de verdad. Me puse a pensar en aquello, en lo sencillo y lo cotidiano, en la sonrisa. Parad, pensad por un momento. Andamos continuamente buscando lo diferente, las cosas nuevas. Damos importancia a mierdas que no la tienen, y pasan los días sin que nos demos cuenta de la vital importancia que tienen los pequeños detalles. Tan pequeños como el llegar a casa y verlos a los tres sentados en la mesa, esperándote, o como los abrazos de tu mejor amiga cada vez que te ve. No sé, son pequeñas cosas que marcan grandes diferencias. Cosas que vivimos y tenemos a diario pero de las que no nos damos cuenta, hasta que nos faltan. Quizá tengamos más de lo que creemos. Sea así o no, me di cuenta de que hay cosas fundamentales, y que tengo la suerte de poder disfrutarlas cada día, mientras me quejo de cosas sin sentido alguno. Me di cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen que siga aquí de pie cada día. Porque, ¿si me faltan qué me queda?
viernes, 1 de noviembre de 2013
Jamás serás capaz de decir que te importo sin mentir.
¿Por qué valgo tan poco? ¿Por qué soy siempre segunda opción? ¿Por qué no soy nunca lo suficiente? Hoy, 1 de noviembre, declaro que estoy hecha trizas. Me encuentro frente al ordenador, después de haber estado horas metida en la cama llorando como una imbécil, con los ojos rojos y la cara totalmente hinchada. Las cosas no van bien. Me siento una puta mierda, y lo siento, pero no puedo describirlo de otra manera. A estas alturas empiezo a dudar de la importancia que me dan los demás. ¿Realmente hay alguien ahí fuera a quien le importo? No sabéis lo que es estar a la sombra de una persona que siempre es superior a ti en todos los aspectos, sentir que no sirves para nada. Ser un papel secundario del que se puede prescindir en cualquier caso, o que no se acuerden de ti hasta que se encuentran contigo. No tenéis ni puta idea de lo que es que te pisoteen. No puedo seguir engañándome a mí misma, diciéndome que todas las cosas que han pasado no me afectan. Porque cada insulto, cada acto de desprecio y cada vacío son como cuchillos. Nadie, no hay nadie. Cuando lo necesito, no hay nadie. Sólo una hoja en blanco. Ésa sí que está siempre, ésa sí que es fiel.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Se sentía sola en un mar de gente.
Basta ya, joder. Ya no soporto más que esto siga de la misma manera que hace unos meses, me niego. ¿En qué mierda de mundo vivimos? Que a quien más tiene más le dan aún, y quien más se merece ser feliz, más le quitan. No me refiero a no tener ninguna mala racha, a tenerlo siempre todo perfecto; me refiero a que no sean los malos días los que se conviertan en rutina, a que vengan buenos tiempos de vez en cuando. Porque putos 21 meses no me han servido para nada, ni siquiera para que las cosas cambien de dirección y, aunque no sea de repente, mi suerte empiece a cambiar. No tengo ni puta idea de qué hacer. Estoy totalmente perdida, ¿en serio merece la pena seguir intentando que algo me empiece a ir bien? Estoy por tirar la toalla, por tocar fondo, y quedarme ahí sentada. Por lo menos, no sería una lucha constante de desgaste y lágrimas por las noches. Simplemente me daría por vencida y descansaría de lo jodida que es esta mierda. Ya no pido una historia que convierta un invierno bajo cero, en uno de lo menos frío, porque me acostumbré hace tiempo al abrigo y a la bufanda, ni pido que así de repente aparezca a quien he estado esperando tanto tiempo. Pido... pido que haya gente que aún me mire con esos ojos que te dicen que te quedes, que exista gente a mi alrededor que pueda pasarse mil y una tardes de abrazos y un hombro en el que llorar entre rayada y rayada, y que haya alguien que se acuerde de mí todos los días y me tenga como prioridad, y no como opción. A estas alturas, simplemente necesito sentirme protegida, sentirme querida por alguien que no vaya a romperme a los dos días, por mi gente. Y ni siquiera lo tengo.
martes, 15 de octubre de 2013
B42013
Llegué un ocho de agosto, sin muchas ganas, la verdad. Todo me parecía tan raro... "no habrá nada mejor que el verano anterior, y mucho menos ésto va a superarlo" pensaba... Sólo quería que esos quince días pasaran rápido, para volver a casa, para estar con mi gente. Y esos quince días que parecían tan eternos, empezaron a pasar, uno detrás de otro, y desde el segundo, empecé a disfrutarlos. No sé cómo, ni por qué, pero me sentía bien, feliz. Aquellos ojos azules no hacían más que provocarme sonrisas tontas, después de tanto tiempo, alguien hacía que me sintiera especial. Alguien que no tenía en cuenta de dónde venía ni todo lo que había podido llegar a pasar; alguien a quien sólo le importaba lo que era realmente. Era increíble la sensación de acostarse cada noche con su voz retumbando en mis oídos diciendo "buenas noches", y despertarse con una cabeza asomando desde la litera de arriba diciéndome "despierta, que no puedo volver a dormirme.. ah, buenos días". Eran pequeñas cosas que hacían que tuviese ganas de comerme el mundo, de sonreír hasta que las comisuras de los labios se agrietaran de tanto hacerlo. Tan capaces de conseguir en cuatro días lo que nadie había conseguido en meses, hacer que lo olvidara todo y me centrara en el mismo instante que vivía. Puedo aseguraros que no me habría cansado de contar la inmensidad de lunares que habitaban en su espalda, si me hubiera dejado.
La de corazones enormes que había en tan poco espacio. Cualquier sonrisa que podía encontrarme por allí, era sincera. Gente como la que conocí aquellos quince días es la gente que verdaderamente vale la pena, simplemente porque fueron ellos quienes hicieron que volviese a ver las cosas desde una perspectiva diferente, que la tirase por el váter la mierda que llevaba acumulando durante tiempo, y los que hicieron que me valorase como realmente tenía que hacerlo. "Te mereces algo mejor. ¿No estás cansada de que siempre sea lo mismo? Puede que sea hora de que tengas lo que te mereces y dejes atrás toda esta mierda. Vales la pena." Eso, acompañado de un buen abrazo y un largo rato con su brazo rodeándome. No me hacía falta nada más. Cosas tan sencillas como preocuparse por mí y hacerme reír, o acercarse y quedarse a mi lado.
Hubiese sido feliz quedándome allí con ellos. Con los que en dos semanas habían hecho de mí alguien mejor, y me quisieron sin importar nada más. Junto a ellos.
La de corazones enormes que había en tan poco espacio. Cualquier sonrisa que podía encontrarme por allí, era sincera. Gente como la que conocí aquellos quince días es la gente que verdaderamente vale la pena, simplemente porque fueron ellos quienes hicieron que volviese a ver las cosas desde una perspectiva diferente, que la tirase por el váter la mierda que llevaba acumulando durante tiempo, y los que hicieron que me valorase como realmente tenía que hacerlo. "Te mereces algo mejor. ¿No estás cansada de que siempre sea lo mismo? Puede que sea hora de que tengas lo que te mereces y dejes atrás toda esta mierda. Vales la pena." Eso, acompañado de un buen abrazo y un largo rato con su brazo rodeándome. No me hacía falta nada más. Cosas tan sencillas como preocuparse por mí y hacerme reír, o acercarse y quedarse a mi lado.
Hubiese sido feliz quedándome allí con ellos. Con los que en dos semanas habían hecho de mí alguien mejor, y me quisieron sin importar nada más. Junto a ellos.
sábado, 12 de octubre de 2013
Que se vayan a la mierda
No soy de las que duran muchos días sintiéndose bien. Y no porque no quiera, simplemente es porque siempre termina pasando algo. No sé, tío. Estoy un poco hasta los huevos de toda esta mierda que se va a acumulando. Ya ni lloro. No me sale, me acostumbré hace tiempo. Y no estoy muy segura de preferirlo así. Igual prefiero llorar y desahogarme. Joder, ¿sabes qué canción suena? la única canción que me sigue produciendo los mismos escalofríos que cuando me la enseñaste. Con ella de fondo se me hace más fácil escribir, desde siempre. No quiero pararla, aunque me duela, aunque me haga daño. A veces, parece que lo hago queriendo. No es eso, es que prefiero tocar fondo un día, para poder coger impulso el siguiente. Pero no tengo ningún problema para ello, autodestruírme se me da genial, es una cosa que aprendí gracias a ti y no se me ha olvidado. A este paso, puede que tenga más cosas que agradecerte que cosas que echarte en cara.
Si soy sincera, ya estoy cansada de todo esto. Sonreír por sonreír. Eso ya no funciona. Ya no cambia nada.
Si soy sincera, ya estoy cansada de todo esto. Sonreír por sonreír. Eso ya no funciona. Ya no cambia nada.
lunes, 7 de octubre de 2013
Muy cabrón pero ahora vuelve, y no le dirías que no
-Eres gilipollas. +Que sí. Pero mírame y dime que no tienes ganas de besarme.
Fue todo muy rápido, se dio la vuelta, me miró y sonrió, con ese toque de seguridad y de confianza en sí mismo. Para cuando quise darme cuenta ya se había girado y caminaba en dirección opuesta, con esa pose de chulo y de que todo le da igual. Acertó de pleno cuando pensó que iba a seguirle con la mirada, porque era algo inevitable. Sabía que le miraba, y por esa misma razón pasaba más de mí. De esos creídos de mierda que te producen ganas de pegarles de hostias, pero que enganchan. Que con una sola mirada le bastó para hacer que me pasara el día entero pensando en su sonrisa, en cómo me miró, y en cómo movía la cabeza para acomodarse el pelo. Al día siguiente, salí de casa esperando verle en el mismo sitio, pero no pasó por allí. Ni al siguiente, ni al otro. No volví a verlo en otro sitio que no fuera mis sueños.lunes, 30 de septiembre de 2013
¿Y si ahora te pido que vuelvas?
Estoy harta de pensar que sí, de ver que no, de engañarme a mí misma. De sentir esos putos escalofríos cuando te pienso, cuando te recuerdo; que me recorren de punta a punta hasta cuando tengo calor. Estoy cansada. De ver constantemente cómo una persona pasa a ser otra totalmente diferente en mis narices, y no poder hacer nada. Que se va, lo veo, lo sé. Y aun y todo no hay nada que pueda hacer para que vuelva el mejor amigo que tenía, que ahora se ha convertido en uno de esos gilipollas que yo decía odiar. No soy capaz de recordar su voz, su risa, ni siquiera sus besos en la mejilla. Lo que sí recuerdo es la manera en la que me sacaba a flote cada día, por muy hundida que estuviera. Que me decía "eres la mejor" y se veía a kilómetros que me quería, y que en cualquier momento era capaz de soltarme un "te quiero" de los que sólo el sabía decir. No me puedo creer que alguien que vale tanto, o valía tanto la pena, vaya a perderse así.
martes, 24 de septiembre de 2013
"Eh, estoy aquí. Tranquila."
-Sh, no hables. Siempre eres tú quien me lleva a todos lados, quien me hace hacer todas estas locuras, así que esta noche no planees nada. Sólo vístete y espérame en tu puerta. Hoy paso yo a recogerte. Y prepárate, porque no vamos a ir en moto, ni en coche, ni en taxi, ni siquiera voy a dejar que cojamos un bus. Vamos a recorrernos Madrid de punta a punta y, ¿sabes lo mejor? Voy a ponerme el vestido rojo que viste en mi armario la primera vez que viniste a mi casa. Llevas pidiendo que me lo ponga 39 días seguidos. Y para sorprenderte aún un poquito más, voy a desvelarte que voy a ponerme los tacones altos. Simplemente para darte esa satisfacción; y bueno, la verdad es que a mí también me hace ilusión que me veas diferente. Estás acostumbrado a verme en Converse, vaqueros y sudadera, y aún así sigues diciéndome que estoy guapísima. Por eso mismo, hoy quiero darte motivos para que lo digas. Para qué mentirte, no voy a llevarte a un restaurante caro y estirado, porque paso. Voy a llevarte al Burger King, vamos a comernos una hamburguesa de las grandes, de esas que manchan, y una grande de Coca Cola; que te gusta más, tenemos que fingir menos, y salimos antes de toda esa gente. Después vamos a salir corriendo no sé hacia donde, vamos a bajar esas hamburguesas, voy a deshacerme de esos tacones y voy a remangarme el vestido. Hoy vas a estar en mis manos, ¿de acuerdo? Claro que estás de acuerdo. Más tarde, iremos a una heladería y compraremos dos cucuruchos de tres bolas; ya sabes, siempre me ha gustado hacerlo todo a lo grande. Tú, cogerás uno de chocolate, yogurt y vainilla, porque sabes que me encanta el sabor que se te queda. Y luego, nos perderemos por las calles que iluminaremos con nuestra sonrisa. Esta noche déjate llevar, que yo haré el resto.- Y así, cuelga el teléfono. No me da tiempo a decirle nada. No me ha dejado decir ni hola. Me deja algo desconcertado. Pero me encanta. Es imposible decirle que no. Aunque me cuelgue, aunque haga lo quiera, a mí me gusta así. Precisamente por eso. Porque hace lo que quiere. Y con este pensamiento, y una sonrisa descomunal, me dirijo al armario, tengo que prepararme.
Últimos pedacitos de ti.
Ni siquiera sé por qué, pero he empezado a temblar. Supongo que estaré baja de defensas y los recuerdos han vuelto a atacar donde más saben que duele. Hace tiempo que no siento que pertenezco a ningún lado. ¿Cuál es mi sitio? No veo la hora de salir corriendo en busca de algo nuevo, de algo diferente. De algo que pueda hacerme sentir a gusto, y me haga ser plenamente feliz. No para siempre, eso no existe. Pero por una temporada, por unos meses. Para sonreír como lo hacía antes, para que no se me olvide lo que es sentirse tan completa, tan feliz. Para poder pensar por unos instantes "joder, lo fácil que parece a veces ser feliz". Y cerrar los ojos, y dejarse llevar... como hacía contigo. Para, para, para. Joder. Todo eso ya pasó. Contigo ya no. Contigo ya nada. Pero, ¿y toda la mierda que se acumula? ¿y el móvil que no recibe ninguna llamada que te saque de ésta?
Es que no sabéis lo que se siente al ir olvidando poco a poco, empezando por la primera batalla de muchas que se formó en mi estómago cuando me abrazaste después de un enfado de meses, o cuando me doy cuenta de que ya casi no recuerdo el sonido de tu voz, de que nadie me ha vuelto a hablar así jamás, siguiendo por las palabras que me dijiste en el momento exacto en que creí que me moría, por que no había llegado a ser nunca, nunca, tan feliz. No sabéis lo que jode no ser capaz de recordar su olor, y más aún si no ha aparecido ningún otro aroma que me hiciese enloquecer. Sólo alguien que me haga sentir segura, que venga a darme su calor en los días más fríos. Alguien que me haga sentir que valgo la pena. Y que sé que esto no lo leerá nadie, y si lo hace, no será quien vaya a venir a darme su calor. Necesitaba escribirlo. Simplemente. Ya estoy acostumbrada, cuando días monótonos como estos se empiezan a acumular ya en meses, no se hace tan duro. Digamos que te mantienes. Y ya, sólo dejas de sonreír.
Es que no sabéis lo que se siente al ir olvidando poco a poco, empezando por la primera batalla de muchas que se formó en mi estómago cuando me abrazaste después de un enfado de meses, o cuando me doy cuenta de que ya casi no recuerdo el sonido de tu voz, de que nadie me ha vuelto a hablar así jamás, siguiendo por las palabras que me dijiste en el momento exacto en que creí que me moría, por que no había llegado a ser nunca, nunca, tan feliz. No sabéis lo que jode no ser capaz de recordar su olor, y más aún si no ha aparecido ningún otro aroma que me hiciese enloquecer. Sólo alguien que me haga sentir segura, que venga a darme su calor en los días más fríos. Alguien que me haga sentir que valgo la pena. Y que sé que esto no lo leerá nadie, y si lo hace, no será quien vaya a venir a darme su calor. Necesitaba escribirlo. Simplemente. Ya estoy acostumbrada, cuando días monótonos como estos se empiezan a acumular ya en meses, no se hace tan duro. Digamos que te mantienes. Y ya, sólo dejas de sonreír.
"Sólo porque te acostumbres a algo no implica que te guste."
domingo, 15 de septiembre de 2013
Minuto 0:20
"He aprendido, por ejemplo, que lo que una vez nos dice la cabeza, más tarde, el corazón lo termina traicionando."
Ya ha pasado mucho tiempo. Esta vez estoy refiriéndome exactamente a un año y nueve meses, desde la primera vez que dije en alto que te quería. Y como es de esperar, han pasado muchísimas cosas. Has sido lo mejor que me ha pasado, pero hoy no vengo a hablarte de las veces en las que me has hecho sonreír como una verdadera idiota, ni a recordarte las veces en las que fuimos algo parecido a felices. Hoy escribo esto para contarte que he terminado el libro en el que contaba nuestra historia, que he estado a punto de arrancarle las últimas páginas, pero he preferido leerlas. No he querido quemarlo, y mucho menos tirarlo a la basura. Ahora, ocupa un sitio en la estantería principal de mi habitación, ya que forma parte de mi pasado. Éste ha sido uno de esos libros que te encanta, que vives de tal manera, que no quieres llegar a la última página, simplemente porque sabes que no volverás a vivir esa historia como la primera vez. Y me ha pasado como a la mayoría, se termina el libro pero la historia no deja de dar vueltas por tu cabeza... He empezado con uno nuevo, y no sé muy bien si está a la altura. Con esto quiero decirte que algún que otro chico ha conseguido hacerme estallar en mil sonrisas de vez en cuando, me he ilusionado con varios, y... al final, he reunido el valor para ser capaz de querer a alguien que no fueras tú. Pero ni comparación. ¿Que con todo ésto he conseguido olvidarte? Ni lo dudes. Pero tampoco dudes que ninguna sonrisa de esas, ni ninguno de esos besos, se han asemejado lo más mínimo a todo lo que tú provocabas en mí. Espero que algún día, llegue alguien que esté a la altura, o por lo menos, me vuelva un poco idiota.
Reflexión de las 12.54
Vuelves a pasar por delante y acto seguido, empiezo a notar cómo mi corazón se acelera, y cómo me sube algo por el estómago y me agarra el pecho. Serán las ganas de acercarme y estrujarte entre mis brazos, la impotencia de no ser capaz. A veces te dignas a mirarme, pero ni siquiera sonríes. Sólo me miras. Ojalá pudiese explicarme a mí misma por qué agacho la cabeza y evito tu mirada. O por qué no me salen las palabras cuando estás cerca. Eres el culpable de que mis uñas estén hechas una mierda, y de que cada vez, sea más difícil hacerme sonreír.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Si duele, es que importa
Pensé que las cosas serían diferentes, no sé, que merecía un nuevo comienzo, borrándolo todo, olvidándome de todo. Olvidé recordar que mi pasado siempre iba a ser mío, que esos tiempos quedan marcados, y que aunque deje de doler, si la tocas, la herida se sigue abriendo.
Nueve meses de mierda con el único calor de una sudadera y la sonrisa forzada. Sintiéndome una mierda, pasándolas putas por algo que no mereció la pena. Inmersa en un infierno que se había formado en mí. Pensé que por fin, podría demostrar que después de la tormenta, siempre viene la calma. No sé, siempre he preferido pensar que si algo puede salir mal, saldrá mal; así es más difícil terminar decepcionándome. Es triste, pero de ilusiones no se vive, y he tenido que aprenderlo a base de putadas y desilusiones. Pensé que ésta sería mi oportunidad, pensé que... pero bah, como de costumbre, pensé demasiado.
Nueve meses de mierda con el único calor de una sudadera y la sonrisa forzada. Sintiéndome una mierda, pasándolas putas por algo que no mereció la pena. Inmersa en un infierno que se había formado en mí. Pensé que por fin, podría demostrar que después de la tormenta, siempre viene la calma. No sé, siempre he preferido pensar que si algo puede salir mal, saldrá mal; así es más difícil terminar decepcionándome. Es triste, pero de ilusiones no se vive, y he tenido que aprenderlo a base de putadas y desilusiones. Pensé que ésta sería mi oportunidad, pensé que... pero bah, como de costumbre, pensé demasiado.
jueves, 1 de agosto de 2013
Dicen que nunca es tarde para empezar de nuevo
Los días pasan, siguen, transcurren poco a poco, lento, como si cada movimiento de la manecilla del reloj llegase a doler. Todo se mantiene igual, nada cambia, excepto tú, que te vas consumiendo, que vas dejando cada vez menos de la chica que un día fuiste. Que nunca volverás a ser, que nunca volverás a ver en el espejo. Esto lleva destrozándote tanto tiempo... se refleja en tu mirada, vacía, profunda, cómplice de lo más bonito que has vivido y ahora se te ha vuelto en contra. Hace tanto ya que dejaste de sentir, de ilusionarte.. de sonreírle verdaderamente a todo, de intentar un nuevo comienzo... Deja esta mierda, joder. Ya está, te ha hecho ser más fuerte, has aprendido lo que nunca hubieses imaginado que aprenderías, pero está llegando demasiado lejos. ¿Una experiencia? No lo sé, déjalo como algo que cuando recuerdes te haga sonreír. Porque fue básicamente eso, la mejor época que has vivido, los momentos más felices, ¿demasiado fugaces? quizás ese fue el problema, no haber podido saborearlos un poco más, un poco mejor.. o quizás no, quizás fue que todo esto te vino muy de golpe cuando aún no estabas preparada y no sabías cómo iban estas cosas, que no tenías ni puta idea de eso que habías visto en las pelis.. Pero mírate, deberías estar orgullosa, has pasado tanto.. eres una persona nueva, empezando de nuevo, esta vez sí... con más de una lección aprendida a base de hostias y... volviendo a sonreír. Sí, porque el Sol viene con ganas de resaltar tu sonrisa, porque lo mejor está por llegar, vas a sonreír porque sí, porque la echabas de menos y porque ése es el primer paso para ser feliz, de nuevo.
sábado, 22 de junio de 2013
Nadie podrá quitarnos lo vivido
No vas a volver. Lo sé, tengo más que claro que no vas a hacerlo. Que nada va a ser como antes, que jamás volverás a mirarme con los mismos ojos, que no vas a volver a dedicarme una sonrisa como aquellas.
Sé que no somos, ni seremos, pero, ¿alguien es capaz de hacerme entender cómo han podido las cosas cambiar tanto? ¿Cómo puede pasar, que quien un día estuvo a menos de milímetros de tu boca, te trate como si nunca os hubieseis aguantado?
La verdad es que fue poco tiempo el que pudimos mirarnos tan de cerca, pero es que fuimos mucho para lo poco que duró.
Sé que no somos, ni seremos, pero, ¿alguien es capaz de hacerme entender cómo han podido las cosas cambiar tanto? ¿Cómo puede pasar, que quien un día estuvo a menos de milímetros de tu boca, te trate como si nunca os hubieseis aguantado?
La verdad es que fue poco tiempo el que pudimos mirarnos tan de cerca, pero es que fuimos mucho para lo poco que duró.
jueves, 6 de junio de 2013
¿Sabes? Lo que yo veía en ti no lo veía nadie.
Creí haberme hecho a la idea de que no estabas y no ibas a estar, creí haberlo asumido. Me dije que era hora de terminar con todo, de deshacerme de todo el lastre. La verdad es que he empezado a sonreír más, y a pensar un poco menos, a no recordarte, y créeme que eso tiene su lado oscuro. Pero ¿sabes qué pasa? Que como tú dijiste, es imposible, al menos para nosotros, ignorar a alguien que sabes que está ahí. No podemos hacer como que no sabemos nada, no por mucho tiempo. Porque aunque lo intentemos, escuchamos su voz de fondo cuando habla con otras personas, nos hablan de ella y escuchamos su nombre, aunque intentemos fingir que cada vez que nos lo dicen no sentimos nada, le vemos pasar todos los putos días y lo sabemos, evitamos cruces de miradas y quién sabe, podría caber una sonrisa, pero no da el caso porque ni siquiera llegamos a mirarnos. Ahora soy yo la que no sabe hacer como si nada, porque por lo visto, tú ya aprendiste hace tiempo. De cualquier manera terminan volviendo los recuerdos, en forma de palabras, de canción, o en forma de imágenes. Siempre terminas volviendo, ojalá lo hicieses de verdad. Ojalá todo esto no fuese un adiós, y fuese un hasta pronto.
martes, 21 de mayo de 2013
No morirás nunca
Terminamos peor de lo que habíamos empezado, La verdad es que a mí me quedó un recuerdo imborrable, pero aún así, no somos capaces de saludarnos por la calle o... dedicarnos una sonrisa. No nos dimos, o no quisimos darnos cuenta de que cada vez los abrazos eran más vacíos, y las noches más frías aunque hiciese calor. Poco a poco, fuimos alejándonos. Con aquella tontería que siempre habíamos compartido, sin saberlo, de no terminar de romper lo poco que nos quedaba, lo hicimos todo más doloroso. Nos equivocamos, lo sé. Hubiese sido mejor habernos quedado siendo expertos en miradas cómplices y sonrisas a escondidas. Teníamos miedo de decirnos adiós. Cada uno apartó al otro de su vida sigilosamente, hasta que lo que habíamos conseguido construir lo hicimos "desaparecer". No quisimos hacernos daño, es verdad, pero nos lo hicimos cada vez que pensamos que nos lo estábamos ahorrando. Intenté odiarte por haberte querido tanto. Por no haber terminado con todo cuando aún podíamos retirarnos y dejar un bonito recuerdo. Sólo me hacía falta volver a enamorarme de ti, volverte a conocer. Pero ya era tarde. Habíamos creado una frialdad en la mirada y un vacío en cada abrazo que conseguíamos darnos...
El miedo a que al romperlo todo fuese aún peor hizo que convirtiésemos todo en un infierno, que quisiésemos odiarnos. Y nos venció. Pero una, y no más. "NUNCA QUISE HACERTE DAÑO, PERO TODO SE NOS FUE, Y AUNQUE AHORA SOMOS COMO EXTRAÑOS, YO JAMÁS TE OLVIDARÉ." Quedará escrito en cada hoja de cuaderno que fue víctima de mi odio, en cada tecla del ordenador, en cada página de diario al que le conté cómo me miraste alguna vez, y cómo ahora tus ojos son aquellos dos a los que me cuesta creer.
martes, 16 de abril de 2013
Mírame más, ódiame un poquito menos.
Sientes e intentas escribir cosas que ni siquiera sabes explicar a nadie. Ni a ti misma. Te mata por dentro. ¿Qué hostias te pasa? Sabes de sobra que no te quiere. ¡Que ya no te quiere! ¿Qué esperas? Ninguna historia es como "A tres metros sobre el cielo" o "El diario de Noa". Y mucho menos la vuestra. No va a esperarte bajo la lluvia, y no vas a encontrártelo después de un tiempo diciéndote que te escribió una carta todos los días durante un año. El chico del que estás enamorada es un completo imbécil, y lo peor es que lo sabes. Ya nadie te entiende. Absolutamente nadie. Te haces mierda tú sola en tu habitación. ¿Quién logra entender a estas alturas que después de más de un año y tantas putadas sigas jodida cuando lo ves con otra, o simplemente, cuando empiezas a recordar? Lo más probable es que se cansen de ti. Están contigo un, dos, tres días... y adiós. Hables con quien hables, nadie te llena un poquito, nadie te hace sentir mejor. De verdad, no sabéis lo que es sentirse solo rodeado de gente. Eres el clavo que ningún otro clavo ha conseguido sacar... ni sacará. Ya formas parte de mí. Una cicatriz o... yo qué sé. Si no toco la herida no dueles pero... a nada que la rozo empiezas a sangrar. Necesito a alguien que esté siempre, en cualquier situación. No a veces, no de vez en cuando.
Mucho diréis "que puta exagerada, sólo está con mal de amores". Que sí, que ya sé que hay gente mucho peor pero y qué. Mi mierda es esta y es en ella en la que me hundo.
Mucho diréis "que puta exagerada, sólo está con mal de amores". Que sí, que ya sé que hay gente mucho peor pero y qué. Mi mierda es esta y es en ella en la que me hundo.
miércoles, 10 de abril de 2013
"El primer amor nunca se olvida."
Hacía mucho que no me dirigía a ti, no para decirte de una vez por todas lo que nunca he sido capaz de decirte.
Quería que supieras, que me hiciste muy feliz. Has sido lo mejor que me ha pasado. Nunca pensé que serías tú quien me haría sufrir tanto, quien tendría la habilidad para sacarme de la mierda diaria con una sola sonrisa. Se que aunque lo intente, no podré olvidarte, por muchos años que pasen. ¿Tú crees que un primer amor que te ha hecho sentir y vivir tanto, puede olvidarse algún día? Yo no lo creo. Tal vez sea porque dicen que aún sigo creyendo en los cuentos de hadas, pero es mentira. Es porque creo que el único amor verdadero es el primero, y que los demás, son sólo para olvidar.
Desde entonces no he vuelto a querer. ¿Sabes cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que me diste un abrazo? No... yo tampoco lo sé. Ha pasado tanto... y tan poco. ¿Sabes que he hecho miles de intentos por olvidarte? He dicho miles de veces que te había olvidado. Tantas, que hubo una temporada en la que yo misma llegué a creerlo. Pero... no, no te había olvidado. Simplemente había parado de recordar. Llevaba un mes y trece días sin escuchar nuestra canción. Tampoco me permitía empezar a recordar cada detalle. Paraba a tiempo, antes de sentir nada. Así, me hacía creer que no te echaba de menos y esas cosas, porque no me para a pensar en lo que tuve. Pero ya sabes, al final terminé recordando, era inevitable. Se me cayó el mundo encima, porque fue como dar un paso atrás, de nuevo. Me di cuenta de que no te había olvidado, de que en ningún momento habías dejado de estar presente... solo que doliste un poco menos. La verdad es que ahora, sé de sobra que no vas a volver, por mucho que llore y me arrepienta de cada cosa que no hice y de cada momento que no viví. Lo he asumido. Pero... es duro ver cómo vuelves a querer a otra. Que sí, que sí... que ya sé que no volverás pero ojalá lo hicieras.
Desde entonces no he vuelto a querer. ¿Sabes cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que me diste un abrazo? No... yo tampoco lo sé. Ha pasado tanto... y tan poco. ¿Sabes que he hecho miles de intentos por olvidarte? He dicho miles de veces que te había olvidado. Tantas, que hubo una temporada en la que yo misma llegué a creerlo. Pero... no, no te había olvidado. Simplemente había parado de recordar. Llevaba un mes y trece días sin escuchar nuestra canción. Tampoco me permitía empezar a recordar cada detalle. Paraba a tiempo, antes de sentir nada. Así, me hacía creer que no te echaba de menos y esas cosas, porque no me para a pensar en lo que tuve. Pero ya sabes, al final terminé recordando, era inevitable. Se me cayó el mundo encima, porque fue como dar un paso atrás, de nuevo. Me di cuenta de que no te había olvidado, de que en ningún momento habías dejado de estar presente... solo que doliste un poco menos. La verdad es que ahora, sé de sobra que no vas a volver, por mucho que llore y me arrepienta de cada cosa que no hice y de cada momento que no viví. Lo he asumido. Pero... es duro ver cómo vuelves a querer a otra. Que sí, que sí... que ya sé que no volverás pero ojalá lo hicieras.
viernes, 5 de abril de 2013
De lo que fuimos, de lo que queríamos ser
Busca el calor en otros labios. Para que le ayuden a olvidarte, o simplemente pa' no recordar. Que duele menos. Dice que está bien y sale a la calle, pero no tiene ganas de nada. Casi no se ríe. Vive con la mirada triste y clavada al suelo. Aconseja y arregla la vida a sus amigas. Intenta relacionarse. Sonríe cuando le hablan de ti para que no noten que te echa de menos. Casi no duerme por las noches. No puede. El silencio está demasiado alto. Le atormentan miles de pensamientos. No se centra. No puede estudiar. Se mira al espejo cada mañana esperando verse guapa. No se acepta. Ya no se quiere. A sus amigas no les cuenta nada. Porque no quiere más preguntas, porque no sabría explicarlo ni ellas podrían entender. No se siente querida. Que no le importa a nadie. Que nadie la echaría de menos. Piensa ella. No se arregla. Ya de qué. "Nadie va a verme guapa, ni va a pensar que tengo un pelo bonito o que estos pantalones me quedan bien. Qué digo. Nadie va siquiera a mirarme. No se van a fijar en mí." No confía en nadie. No se levanta contenta. Se pasaría los días en el sofá. Su cama es lo que más seguridad le da. Llega a casa destrozada, hoy tampoco le has dirigido la palabra. Quiere irse. No quiere estar aquí. Cada mínima cosa se le hace una carga insostenible. No está a gusto, con nada. Con ella. Con nadie. En ningún sitio. Ya no es la misma que quisiste aquel verano, pero sé que eso no es motivo por el que ya no quieras saber de ella. Todo es a causa de aquello que ahora es tan lejano para todos, pero para ella es presente. ¿No ves cómo la has destrozado? Mira en lo que has convertido a aquella chica alegre que no paraba de reír y abrazaba a todo el mundo. Un abrazo. Eso es lo que necesitaría en este momento. Uno de esos que lo dicen todo, que está lleno de "te he echado de menos, no me sueltes nunca, por favor". En los que por un momento, te sientes a salvo de cualquier peligro y piensas "Podría tirarme así la vida entera, abrazada a él". Un abrazo de aquellos que le dabas constantemente y admite que te encantaban. Mira hasta qué punto te quiso. Mira cómo se ha convertido en esa chica de ojos tristes. Le dejaste huella, chico. La marcaste para siempre. Será verdad que un primer amor nunca se olvida. Estaba enamorada. Fíjate bien. Ella lo único que hizo fue quererte, lo que tuvo que pagar por ello. ¿Realmente te sientes mejor después de haber destrozado a una chica que dio la vida por ti y que además, quisiste?.
![]() |
| Todos me decían "tranquila, todo pasa". Finalmente, les creí. Aquí sigo, esperando a que todo pase. |
martes, 19 de marzo de 2013
Tápate la herida, que el pasado se ve
![]() |
| Susurraste que el pasado sólo es como un día malo |
He visto tantas cosas, tanta mierda... aunque, la verdad, para mí no ha pasado tanto tiempo desde entonces. Sí que ha pasado el tiempo en realidad, me doy cuenta, ya que a veces se me empieza a hacer difícil recordar tu voz o la textura de tu piel, y tu imagen en mi mente se distorsiona cada vez que intento recordarla en aquellos momentos. Pero es como si no hubiese pasado, porque desde entonces no me ha pasado nada que me haya dejado tan marcada, no tan dentro, no ha pasado nadie más por mi corazón y nadie ha podido dejar tanta huella como lo hiciste tú. Pienso en cuántas veces habré pronunciado tu nombre, casi como en un susurro, con miedo de que todo se desvaneciese por la fragilidad que contenía. Me pregunto cuántas veces habré sonreído al recordarte, o cuántas habré llorado al ver que ya no estabas. ¿Cuál fue la última vez que pensaste en mi? ¿Cuál fue la última vez que sonreíste al recordar que nos quisimos? Dime, joder, ¿Qué fue exactamente aquello para ti?
Es como una lista de nombres, en la que tenías apuntada a gente con la que podías contar, y con el tiempo, vas añadiendo, y vas tachando nombres. Es inexplicable la impotencia y el dolor que uno siente cuando tachas un nombre, una persona. Alguien menos, ya no está, no cuentes con él. ¿Sabéis lo que duele tener que asumir que ya no te queda nada con esa persona? Dios, sólo recuerdos. Bueno, y un nudo en el pecho cada vez que intentas explicarte a ti misma por qué ha cambiado todo, cómo has dejado que todo pasara.
Me gustaría decirle al tiempo que no pase tan rápido, que aprenda a parar, que me deje disfrutar, y que no cambie tanto a las personas. Preguntarle al viento si alguien más lo ha acariciado como lo hacía yo, y si le sonríe alguna vez al recordarme. Gracias, en serio, por haber cambiado mi vida por completo, por haber hecho de mí la chica más feliz durante unos días, por haberme tratado como una princesa, de verdad. Pero me hubiese gustado poder agradecerte que no hubieses hecho las cosas tan dolorosas y no te hubieses ido a la primera de cambio; pero chico, qué quieres que le haga, a veces el precio a pagar es más caro de lo que creemos. Mírame.
Es como una lista de nombres, en la que tenías apuntada a gente con la que podías contar, y con el tiempo, vas añadiendo, y vas tachando nombres. Es inexplicable la impotencia y el dolor que uno siente cuando tachas un nombre, una persona. Alguien menos, ya no está, no cuentes con él. ¿Sabéis lo que duele tener que asumir que ya no te queda nada con esa persona? Dios, sólo recuerdos. Bueno, y un nudo en el pecho cada vez que intentas explicarte a ti misma por qué ha cambiado todo, cómo has dejado que todo pasara.
Me gustaría decirle al tiempo que no pase tan rápido, que aprenda a parar, que me deje disfrutar, y que no cambie tanto a las personas. Preguntarle al viento si alguien más lo ha acariciado como lo hacía yo, y si le sonríe alguna vez al recordarme. Gracias, en serio, por haber cambiado mi vida por completo, por haber hecho de mí la chica más feliz durante unos días, por haberme tratado como una princesa, de verdad. Pero me hubiese gustado poder agradecerte que no hubieses hecho las cosas tan dolorosas y no te hubieses ido a la primera de cambio; pero chico, qué quieres que le haga, a veces el precio a pagar es más caro de lo que creemos. Mírame.
miércoles, 27 de febrero de 2013
"Aún la recuerdo.."
Su risa aún retumba en mi cabeza. Como una especie de canción que no para de repetirse. Es adictiva. La miro, y todavía sigue entre risas, como siempre. Se ríe, habla, sonríe, escucha. Y aún no encuentro nada que me haga echarme atrás. Dios, tiene la mejor sonrisa que he podido haber visto nunca, y sus hoyuelos... no podrían ser mejores. Me encantan porque se le marcan casi siempre, ya que sonríe tantas veces como respira. No se ríe como todas, es más, su risa es de las más extrañas que he llegado a escuchar. A todos les hace gracia su risa, es peculiar, es diferente. A mí también, es algo que siempre me encantará, al igual que sus labios, con los que juega constantemente. Siempre se muerde los labios; no sé si porque echa en falta otros con los que jugar, o porque le encantaría mordérselos a él. Lo que daría por contemplarlos más de cerca, poder jugar con ellos, ser su dueño. ¿Y sus ojos? Sus ojos podrían calificarse como la peor tortura conocida. Son mágicos, surrealistas. Tiene una mirada intensa, de un marrón tirando a verdoso que podría conquistar a cualquiera, a mí, en este caso. Casi se cierran cuando se ríe. Sus ojos rasgados han conseguido hacer maravillas en mi, me han hecho sentir tanto...
Me encanta. Me encanta cuando llega a clase con cara de dormida, como si la noche anterior se hubiese puesto a contar ovejas y no se terminaran nunca, y cuando se ríe tarde de las cosas, o cuando está despeinada pero sus rizos siguen siendo perfectos. Me gusta cuando se pone histérica y suelta cualquier burrada, cuando se le llenan los ojos de lágrimas cuando le dan una buena noticia, y me gusta aún más cuando se tropieza y casi se mata. Cuando canta a los cuatro vientos su canción favorita como si le fuese la vida en ello, cuando se pinta los labios de rojo y baila delante del espejo, o también cuando juega con sus rizos como una niña juega con sus muñecas. Me encanta cuando es feliz por que sí, cuando tiene ganas de todo y quiere arreglar el mundo, empezando por su habitación, cuando se vuelve adicta a las Cookies y como dice ella "se pone gorda". Cuando se enfada y al minuto vuelve a quererme, cuando tiene ganas de pasarse la tarde en pijama comiendo palomitas, cuando quiere comerse el mundo y no le dejan, cuando habla sola para aclarar sus ideas, y sobre todo, me gusta cuando piensa en él... porque siempre que lo hace, le sale la mejor de sus sonrisas. Me gusta siempre, me gustan sus manías y me gustan sus aficiones, me gusta que se ría conmigo, juntos, me gusta que se enfade, que se cruce de brazos, pero que no pueda aguantarse la risa, me gustan sus palabras, sus salidas de tono, sus opiniones, me gusta que lo diga todo tan natural, me gusta que tenga ganas de ser feliz, de todo, de conocer, de descubrir, me gusta que sueñe, que haga sus sueños realidad. Me gusta que sea ella, porque siempre que sea ella, me gustará todo lo que haga, ya que no hay nada en este mundo que pueda hacerme más feliz que verla sonreír.
Me encanta. Me encanta cuando llega a clase con cara de dormida, como si la noche anterior se hubiese puesto a contar ovejas y no se terminaran nunca, y cuando se ríe tarde de las cosas, o cuando está despeinada pero sus rizos siguen siendo perfectos. Me gusta cuando se pone histérica y suelta cualquier burrada, cuando se le llenan los ojos de lágrimas cuando le dan una buena noticia, y me gusta aún más cuando se tropieza y casi se mata. Cuando canta a los cuatro vientos su canción favorita como si le fuese la vida en ello, cuando se pinta los labios de rojo y baila delante del espejo, o también cuando juega con sus rizos como una niña juega con sus muñecas. Me encanta cuando es feliz por que sí, cuando tiene ganas de todo y quiere arreglar el mundo, empezando por su habitación, cuando se vuelve adicta a las Cookies y como dice ella "se pone gorda". Cuando se enfada y al minuto vuelve a quererme, cuando tiene ganas de pasarse la tarde en pijama comiendo palomitas, cuando quiere comerse el mundo y no le dejan, cuando habla sola para aclarar sus ideas, y sobre todo, me gusta cuando piensa en él... porque siempre que lo hace, le sale la mejor de sus sonrisas. Me gusta siempre, me gustan sus manías y me gustan sus aficiones, me gusta que se ría conmigo, juntos, me gusta que se enfade, que se cruce de brazos, pero que no pueda aguantarse la risa, me gustan sus palabras, sus salidas de tono, sus opiniones, me gusta que lo diga todo tan natural, me gusta que tenga ganas de ser feliz, de todo, de conocer, de descubrir, me gusta que sueñe, que haga sus sueños realidad. Me gusta que sea ella, porque siempre que sea ella, me gustará todo lo que haga, ya que no hay nada en este mundo que pueda hacerme más feliz que verla sonreír.
miércoles, 20 de febrero de 2013
A veces no hay por qué, simplemente dejas de querer lo que un día amaste
Querida Cristina:
He decidido hacerte esta carta porque mereces saber que nada de esto es culpa tuya, simplemente todo ha cambiado, y no sé decirte por qué. Te adoro, pero no... no puedo seguir contigo. Lo aceptas que te he mentido, y eso no es lo peor, lo peor es que llevo haciéndolo desde el primer día... Y lo más ridículo, es que también me he mentido a mí mismo, creyendo que al fin te había encontrado.
Adoraba, cómo pasabas de enfadada a enamorada en cuestión de segundos, me encanta tu piel, y el olor a crema hidratante cada vez que me abrazabas. Adoraba el modo en el que decías sí a todas mis locuras, no podía vivir sin tus abrazos constantes; me encantaba cuando te burlabas de mis tonterías y eso te hacía estallar en mil sonrisas, disfrutaba sin hacer nada, matando el tiempo, paseando, besándonos. Adoraba tantas cosas de ti...
![]() |
| ¿Los viejos tiempos siempre vuelven? |
En cambio ahora, odio tus cambios repentinos de humor, detesto cuando te pones esa crema hidratante y me tocas con la piel pegajosa. Odio tu poca iniciativa y que digas sí a todo... me agobia, que quieras estar siempre pegada a mí, y me enfurece que te burles de mis cosas, y encima te rías. Me aburre estar sin hacer nada, perdiendo el tiempo. Por eso no puedo seguir contigo, porque cometí ese error que comete todo el mundo, de creer que eras quien yo quería que fueras, de, sin conocerte, decirte que eras la mujer de mi vida, de pensar, que eras mi una entre un millón. Porque eran cada vez más ganas de encontrarte, que de las de estar contigo. Pero no has sido tú la única engañada, yo también me creí que eras para siempre. Que serías mi antes y mi después, lo que siempre había soñado.
Se que me volverá a pasar, me volveré a mentir, volveréis a aparecerme todas las anteriores, y volverá a parecerme todo increíble. Me veo mintiéndome otra vez, equivocándome, pero ya no contigo, no contra ti. Lo siento mucho, te deseo lo mejor.
Marcos.
sábado, 16 de febrero de 2013
He aprendido que llorar no te va a devolver a la persona que quieres
Y si hoy me preguntaras que si lo he olvidado, que si ya he pasado página, te diría que sí, que todo está superado, que ya no queda nada. Que lo he borrado todo, que ni me importa ni lo quiero. Lo diría tan convencida, tan segura, que hasta yo llegaría a creérmelo. No se cuantas veces habré dicho que ya no sentía nada, cuantas veces me lo habré creído hasta yo... La verdad es que lo he intentado con otros chicos; sí, parece raro que haya podido fijarme en otras sonrisas, en otros ojos, en otras miradas, o en otras maneras de llamarme "fea". Pero te aseguro que ninguna ha podido superarlo... nada ha podido hacerme sentir lo mismo, y lo se, lo se porque no he sido capaz de engancharme a nada que no fuera tuyo. Los demás chicos no me han hecho sentir ni lo más mínimo, pero aun y todo, seguí pensando que era lo mejor que podía hacer para olvidarte. Me he llegado a sentir tan vacía... Era eso de no poder seguir adelante, pero tampoco echarte atrás. Lo raro es... que no, no te he olvidado, pero es que... no se qué es lo que siento. Ya casi ni sufro, ni te lloro, ni nada. Cuando creo ver una salida, una luz, otro camino... es decir, otro chico, me doy cuenta de que cuando lo miro, no siento como sentía contigo. Y esque sigo empezando a temblar cuando te veo, porque podría jurarte y perjurarte, que tú has marcado mi vida para siempre.
viernes, 1 de febrero de 2013
Todo lo que podíamos llegar a ser, se nos perdió por el camino
![]() |
| Ni me perdiste, ni has sabido olvidarme |
sábado, 26 de enero de 2013
Y tu ahí, esperándole, pese a las putadas
Jamás sabré cómo lo sientes, cómo te sientes, cuando recuerdas aquel verano. No sabré qué fue lo que sentiste cuando besaste mis labios, o cuando me abrazabas tan fuerte. No sabré como me ves, como me miras. No sabré nada, nada de ti, nada de nosotros, nada de qué es lo que piensas cada noche. Si algo significó para ti cuando aún podíamos decir algo sobre nosotros. Cuando aún podíamos mirarnos a la cara. cuando aún éramos un nosotros sin espacio. No sabré por qué dejaste que todo pasara, por qué decidiste romper aquel perfecto nosotros, joder. El nosotros que perdimos por el camino, que se quedó allí, junto a nuestros últimos recuerdos en los que podíamos vernos juntos. Aún no se si fuiste tú quien decidió dejarlos allí, hacerme, o hacernos a un lado. Jamás lo sabré, porque te fuiste sin explicaciones, casi sin querer. Poco a poco, nos fuimos, nos alejamos, dejamos de conocernos. Ya hace mucho que no te abrazo, que no soy, que no somos. ¿Dónde se quedó eso que era nuestro? ¿Cómo han podido cambiar las cosas tanto? La verdad, ya no se cómo hacer para no tener que llorar cuando soy consciente de que todo se rompió, de que no volveremos a ser nada... de que nadie juntará todos los trozos del rompecabezas que era lo nuestro. Qué duro se me hace tener que levantar la cabeza cuando en sí se me están cayendo las lágrimas. "No pasa nada, las cosas se terminan. Olvídale." Nadie llegará a entender que lo tengo marcado, que fue más que un simple verano. Nadie entenderá nunca que no podré olvidar nada de aquello, nada de él. No podré olvidar su sonrisa, o la manera en la que me miraba. No podré olvidar cómo jugaba con mi mano, y como me acariciaba la cara. Tampoco lograré olvidar sus labios, nuestros silencios llenos de miradas, nuestros abrazos a primera hora de la mañana. Nadie olvida momentos importantes, y menos si como yo, los recuerda constantemente. El truco está en que algún día...espero que no muy lejano, dejen de ser tan importantes como lo son ahora. Porque jamás sabré qué es lo que se siente cuando me esperas toda la vida.
Si para alguien fuiste su pequeña, lo único que crecerá será el olvido
No se que escribir, sólo quiero desahogarme. Realmente no tengo motivos aparentes por los que estar mal ahora mismo, pero en estos instantes cada cosa, por pequeña que sea, hace que resulte una carga insostenible, que sea máximo el dolor. Está decidido. Lo único que quiero es dejar de sufrir por ti. Al parecer,olvidarte es la única manera, son solo problemas. Empiezo a olvidarte y del pasado todos y cada uno de los recuerdos vuelven para atormentarme, para aclararme que la vida sin ti no tiene sentido, recordarme que lo que realmente quiero es despertarme a tu lado; y vuelvo a imaginar que somos felices como en un cuento de hadas, tan felices como los príncipes y princesas, incluso más... y paf. Vuelvo a la realidad. ¡Dios, que te quiero! Sí. Eso. Pero todo tiene su final. ¿Lo sabías? No voy a estar enamorada por siempre. No de ti. Has sido y eres la persona que más daño me ha hecho, y a la que más fuerte he querido y voy a querer. Es curioso ¿no? Jamás te he tenido y sin embargo, siempre he tenido miedo de perderte.
![]() |
| Yo te quería en serio pequeño. |
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)












