Terminamos peor de lo que habíamos empezado, La verdad es que a mí me quedó un recuerdo imborrable, pero aún así, no somos capaces de saludarnos por la calle o... dedicarnos una sonrisa. No nos dimos, o no quisimos darnos cuenta de que cada vez los abrazos eran más vacíos, y las noches más frías aunque hiciese calor. Poco a poco, fuimos alejándonos. Con aquella tontería que siempre habíamos compartido, sin saberlo, de no terminar de romper lo poco que nos quedaba, lo hicimos todo más doloroso. Nos equivocamos, lo sé. Hubiese sido mejor habernos quedado siendo expertos en miradas cómplices y sonrisas a escondidas. Teníamos miedo de decirnos adiós. Cada uno apartó al otro de su vida sigilosamente, hasta que lo que habíamos conseguido construir lo hicimos "desaparecer". No quisimos hacernos daño, es verdad, pero nos lo hicimos cada vez que pensamos que nos lo estábamos ahorrando. Intenté odiarte por haberte querido tanto. Por no haber terminado con todo cuando aún podíamos retirarnos y dejar un bonito recuerdo. Sólo me hacía falta volver a enamorarme de ti, volverte a conocer. Pero ya era tarde. Habíamos creado una frialdad en la mirada y un vacío en cada abrazo que conseguíamos darnos...
El miedo a que al romperlo todo fuese aún peor hizo que convirtiésemos todo en un infierno, que quisiésemos odiarnos. Y nos venció. Pero una, y no más. "NUNCA QUISE HACERTE DAÑO, PERO TODO SE NOS FUE, Y AUNQUE AHORA SOMOS COMO EXTRAÑOS, YO JAMÁS TE OLVIDARÉ." Quedará escrito en cada hoja de cuaderno que fue víctima de mi odio, en cada tecla del ordenador, en cada página de diario al que le conté cómo me miraste alguna vez, y cómo ahora tus ojos son aquellos dos a los que me cuesta creer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario