Hola, amor. Hoy te escribo por qué no sé muy bien cómo explicarte que a veces duele no saber explicártelo. Sí, ya sabes a qué me refiero, a todas esas veces que me ves con esa cara de perros y esas ganas de llorar y yo no sé darte ni un solo motivo. Te escribo para que al menos quede constancia de este intento otra vez fallido de explicar este desastre que llevo dentro. No, nunca es culpa tuya, amor, tú solo me sacas sonrisas. Sé que nunca te lo he dicho pero, entiéndeme, sabes mejor que nadie cómo tiemblo cuando algo es auténtico y, qué mejor ejemplo de autenticidad que lo nuestro... Nunca lo he escrito, pero eso ha sido porque nunca me ha hecho falta. A veces, cuando las cosas van bien, se dicen solas, ¿sabes? O eso cuentan... Que cuando todo funciona, no hace falta. No sé, hoy me he despertado, te he visto a mi lado y... Aquí estoy. Quería contarte que yo antes de ti no sabía lo que era sonreír por algún motivo a largo plazo, que no supe, hasta que llegaste tú, lo que era sentirse protegida en unos brazos que no fueran míos, amor... Lo sé, puse muchas pegas, muchos obstáculos entre nosotros, y si no los tenía me los inventé. Repetí, una vez más, el error que pensé que no volvería a cometer. Tuve que perderte para darme cuenta de lo que tenía, de que te quería, lo sé, nunca lo había hecho tan mal... Y por eso estoy en deuda contigo, porque no te importó cómo había llegado a destrozarlo todo, cómo había roto nuestros lazos, cómo había dejado que pasara el tiempo. Te quiero, amor, porque no soy capaz de describir cómo sonrío cuando nos vemos después de toda la semana ni lo mucho que te echo de menos nada más darte el beso de despedida, pero puedo asegurarte que es lo más bonito que me ha pasado nunca. Aún y todo, ya sabes lo tonta que me pongo a veces, no me lo tengas en cuenta, soy un poco nueva en esto... Quiero hacer bien las cosas esta vez, amor, contigo no quiero fallar de nuevo. Y a veces, cuando me enfado, me entra el miedo. Lo veo todo muy frágil ¿sabes? Pero te aseguro que no, que voy a cuidarte, de verdad...
No sé, creo que lo he dejado todo igual que al principio pero no importa, sabes mejor que nadie que lo nuestro es demasiado... "nuestro" como para poder explicarlo. Perdóname por esas veces en las que no entiendes nada, nunca es culpa tuya, amor, nunca.