Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
jueves, 10 de abril de 2014
Secuelas
Hoy, después de casi dos años, me apetecía recordarlo todo. La canción que desde entonces me revuelve las tripas ya está en modo repetición, ni siquiera le he dado tiempo a que suene la tercera nota, los ojos se me han inundado y se me ha empezado a nublar la vista. Pero eso es algo a lo que ya estoy acostumbrada. Cada vez que la pongo un escalofrío recorre mi cuerpo de punta a punta, me sacude de arriba abajo. Fue un verano muy intenso. Más que nada porque fue entonces cuando experimenté por primera vez millones de sensaciones que no sabía ni que existían. Cuántas veces habré repetido la historia, cuántas veces habré contado que me hacías feliz sólo con mirarme, que gracias a ti supe lo que era la sonrisa permanente, que me dolía la comisura de los labios porque hasta cuando intentaba ponerme seria me salía esa sonrisilla de niña enamorada. Habré recordado todo lo vivido minuto a minuto infinidad de veces, pero es que no me canso, que llegué allí sin saber qué sería de mí y me encontré días después tumbada encima tuyo, bajo un árbol que lo vio todo, acariciando tu piel como si se tratara de un juego... Y no, no me pidáis que lo olvide porque no lo haré jamás, ni de coña, me niego a aceptar que lo más bonito que me ha pasado ha sido un error, me niego a aceptar que para que deje de doler olvidar es necesario, porque es mentira. Sería idiota si olvidara la manera en la que me trataste, los besos que me diste y todo lo que fuimos, por muy poco que fuera, por mucho que se quedara en intento. Aseguro que por mucho daño que causara después todo aquello, no cambiaría absolutamente nada, porque sé que nadie, ni con más abrazos, ni caricias, ni más besos hubiese logrado algo parecido. Me enamoré de ti cada vez que por la mañana, te veía en pijama y con cara de dormido sonreírme al otro lado de la habitación, me enamoré de ti cada vez que me agarrabas por la cintura y te miraba, me perdía en tus ojos color café y me volvías loca con tu besos... Me enamoraba de ti cada vez que hablabas, básicamente. Que me da igual, que fue algo fugaz pero intenso, que no lo entenderán pero yo te quería por aquel entonces, y que si ahora te sigo recordando con una sonrisa será que algo hicimos bien.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)