Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
sábado, 12 de septiembre de 2015
Abre los ojos y no confíes en todos, de diez ovejas nueve son lobos...
No te vi llegar. No había querido hacerme ilusiones, y por una vez en todo este tiempo, había conseguido no hacerlo. Conocía perfectamente la manera en la que nos tratabas a todas, sabía de sobra lo bien que sabías hacerlo... Un par de besos tontos, alguna que otra sonrisa, "venga, no seas tonta..." Sí, claro que te conocía... O quizá no. "¿Sabes? No quiero a otra..." Y me elegiste a mí. Aquella noche me elegiste a mí, en aquel preciso instante, estabas conmigo y no parecía importarte nada más. Tus besos, las caricias. Los abrazos, tus ojos... El juego en el que convertimos el tenernos cada segundo. "Que sí, que sí... que lo sé" constantemente a mi cabeza, pidiéndole a gritos a mi corazón que no se creyera la verdad de tus ojos. Aún se me eriza la piel al recordar la delicadeza con la que pocos habían sabido sujetar mi mano antes de ti. Después, sólo besos. Besos, besos, y besos. Y... bueno, alguna confesión. Probablemente ni siquiera lo recuerdes, pero dijiste que me querías. Que te habías cansado de pasar las noches con mil diferentes y no sentir nada por ninguna, que querías estar con alguien que mereciera la pena y que esa, era yo... "No me hace falta conocer más". No me lo creía. ¿No eras tú el que hablaba de ausencia de sentimientos? Dijiste que no, que habías cambiado, de verdad. Y mientras, besos, y abrazos, y aquella mirada que era incapaz de esquivar, cómo tu sonrisa provocaba la mía... Al final, es tan fácil creerse aquello que estás deseando oír... Me hiciste creer que valía la pena. Me hiciste sentir que las cosas iban a cambiar y que lo mejor estaba aún por llegar a tu lado, confié en ti y me creí cada una de tus palabras, me dejé engañar por tus ojos, y eso sí que dolió, pensaba que ellos no mentían... Por más que lo pienso no consigo entenderlo. No encuentro el sentido a nada de esto. Soy incapaz de entender cómo alguien puede mentir así y no sentir ni una cuarta parte de lo que dice. Ni siquiera te importó cómo me sentí al saber que todo había sido mentira, no te paraste a pensar en cómo noté mi corazón crujir, ni en la de lágrimas que me quedaban por derramar para expulsar, de algún modo, las mentiras que me había tragado.
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