viernes, 6 de febrero de 2015

Te doy media noche

Llegué y lo vi con esa sonrisa, mirándome. Por un momento pensé que podría pasar, pensé que quizá aquella sonrisa o el brillo de esos ojos significaban algo... En un segundo pasó por mi mente la idea de cómo sería acurrucarme con él en el sofá, o de qué manera me besaría cada día de la semana. Me hubiese gustado quedarme allí, en lo profundo de mi imaginación donde ciertos imposibles lo eran un poco menos, pero tuve que volver, tuve que volver para darme cuenta de que yo jamás sería esa clase de chica a quien le pasan estas cosas, para aceptar que yo nunca destacaría por una mínima sonrisa o siquiera una mirada. Asumí que nada de lo ocurrido en mi imaginación segundos antes podría pasar, cuando miré a mi alrededor y vi a todas aquellas en las que yo misma me fijaría antes, y bueno... Siempre se termina perdiendo la ilusión, algo o alguien siempre termina abriéndonos los ojos, me quedo con que al menos me dedicó una sonrisa y un poco de su tiempo...