Miércoles, 24 de diciembre de 2014
Si empezamos por el principio diré que no pude darle un mejor comienzo, que desde el primer momento de este enero habían cambiado muchas cosas en mi vida; gente nueva, sensaciones nuevas, mente nueva... Lo mejor es que todo llegó sin esperarlo, sin haberlo planeado. Terminar un año, aunque sean solo unas fechas las que hagan esa división, siempre es agridulce, para mí al menos. Todo lo vivido en un año, todo lo aprendido, todo lo experimentado por primera vez y todo lo que no podré volver a sentir... Creo que este año he crecido en el sentido de que he hecho muchas cosas nuevas, he aprendido muchísimo, y de que he sentido mucho más. Ya estamos a últimos de diciembre, miro atrás y pienso en la de cosas que han pasado en tan poquito tiempo, en lo rápido que se me han pasado estos meses, lo pienso y es que me parece ayer... Parece que no ha pasado el tiempo desde que me senté en la mesa y nos comimos las doce uvas, pero en realidad... ¿sabes todo lo que ha cambiado desde entonces?
Sólo era enero y conocí a gente que me ha cambiado la vida por completo, que la ha puesto patas arriba, que llegó y me rompió cada esquema... Y estoy eternamente agradecida, porque no sé si eso es casualidad, si fue el destino, o quién fue el que quiso que las cosas pasaran así, pero fuera lo que fuera, decidió que era el momento de cambiármelo todo de rumbo y lo hizo bien. Hasta entonces no había vivido nada parecido, y es que siempre lo digo, de todo, absolutamente de todo se aprende... ¿Quién me iba a decir a mí que me iba a pasar algo así? Empecé a sentir tanto, empecé a sentir algo que no podía controlar, algo que no quería sentir, y me asusté. Recuerdo que pensaba que tenía las cosas claras... y una mierda, tenía un lío en la cabeza que aún no he podido aclarar del todo, pero es que gracias a eso, ahora sé que no todo es tan fácil ni está tan claro siempre. Pensaba que yo era de esas que sabe lo que tiene y es incapaz de ser tan imbécil como para perderlo, pero me demostré a mí misma que no, que hay cosas que solo la experiencia te enseña, que nunca supe lo que tenía porque nunca noté su falta... hasta que se fue y empecé a darme cuenta de todo, de que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. El corazón quiere lo que quiere, el corazón elige y hace contigo lo que le da la gana, te maneja a su antojo, y no hay nada que puedas hacer... Yo, que siempre he tenido miedo de lo que piense la gente aunque sepa que no tiene que importarme, que siempre me ha asustado el qué dirán, me he deshecho de ese lastre porque no he tenido otro remedio, porque he aprendido que sólo es un obstáculo que te impide llegar a donde quieres, he aprendido que... ¿Qué más da? Cada uno es feliz como quiere y con quien quiere, y por eso ya no me importa, aunque me haya dado cuenta demasiado tarde... Este año, una vez más, he descubierto quiénes son los de verdad; de la misma manera en la que he conocido gente nueva, también ha habido gente que pensaba que era de los de verdad y se ha ido por su propio pie... He aprendido a valorar las pequeñas cosas, los detalles, he aprendido que cada instante es único y es algo que jamás se volverá a repetir de la misma manera, que hay que apreciar lo que se tiene antes de perderlo, porque aunque la teoría nos la sabemos todos, no siempre sabemos aplicarla... He aprendido a adaptarme en situaciones diferentes, y creo que eso es algo muy importante, saber cómo manejarse en sitios y ambientes diferentes, no depender de nadie, saber estar solo y actuar cuando no tienes a nadie que te saque las castañas del fuego... "creo que lo más importante en esta vida es aprender a volar solo..."
A fin de cuentas, ha sido un año más, y depende cómo lo mires, también un año menos. Un año lleno de muchísimo momentos inolvidables que me gustaría guardar en una caja de recuerdos, de infinitas experiencias y aprendizajes, porque un año siempre trae consigo millones de cosas, un año nunca es un año como todos los demás, siempre tiene algo de especial, algo que recordar, por lo que sonreír, y algo en lo que a veces cuesta pensar... Por eso, siempre me llevo todo lo posible cuando pasan doce meses, porque cuando se termina da gusto pensar que ha sido otro año que ha valido la pena, otro año de experiencia para el futuro, para hacer las cosas mejor... De este año me llevo personas muy importantes, momentos inolvidables, experiencias inigualables.
Cada uno es feliz a su manera, como quiere, con quien quiere. No importa el qué dirán, lo que piensen los demás no vale nada... La he cagado por miedo, por miedo a lo que dijera la gente, por miedo no he sabido apreciar lo que tenía y lo he perdido, así que creo que me ha quedado bastante claro que no compensa perder oportunidades pensando en los demás, cuando la que va a salir perdiendo vas a ser tú. Siempre va a haber gente que se vaya, y hay que saber aceptarlo y asumirlo, cuando alguien no quiere quedarse a tu lado lo peor que puedes hacer es pedirle que se quede, porque es lo que duele más... Pero todo pasa, nunca llueve eternamente, así que pase lo que pase no hay que darle más importancia de la que tiene, porque todo cambia, todo pasa, todo vuelve a recobrar su ritmo natural y... volvemos a empezar.
Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
lunes, 29 de diciembre de 2014
viernes, 26 de diciembre de 2014
En mi defensa alego que él me sonrió primero.
Supongo que cuando más sufres escribiendo a una persona, en el momento en el que más sientes, es el momento en el que te das cuenta de que es real. Nunca te escribí en todo ese tiempo, y la verdad es que no sentía esa necesidad, supongo que sería porque nunca dudé en decirte nada, porque siempre me diste la confianza como para despertarte con un te quiero a las cuatro de la mañana… Me refugié en esa excusa, mil veces me dije “qué voy a sentir si ni siquiera me ha salido escribirle nunca” sin saber que te escribía probablemente mucho más que a cualquier otro le había escrito jamás. Me engañé, me engañé como nunca lo había hecho, durante mucho tiempo… No sé cómo fui capaz. No tengo ni idea de cómo pude encerrar en un rincón tan incógnito de mi memoria las veces que me sacaste una sonrisa, los escasos pero tan intensos días que pasamos en aquel banco al final de la calle, las noches que eternizábamos hasta las seis de la mañana, desde el primer día… Como para olvidarlo, chico. ¿Qué me dices del día que nos conocimos? Fue hace tanto ya… Ojalá pudiese volver, revivir la inocencia del principio, cuando todo se me hacía tan desconocido y solo quedaba descubrir, conocer. Recuerdo que era invierno y que llovía, que solo tú sonreíste. ¿Qué, de la primera vez que me hablaste? Seis de enero, tres y diez de la mañana. Y aún nos quedaban tres horas por delante, tres horas que pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Empecé a adorar el hablar contigo nada más haber pasado quince minutos, porque era genial, porque no me cansaba… Nunca antes había entendido cómo alguien podía “quitarte el sueño” y bueno, fue entonces cuando descubrí lo que se sentía. ¿Qué pasa con la primera vez que estuvimos juntos después de saber lo que sentías? ¿Qué pasa con todo? ¿Con las veces que, después de discutir y creer que te había perdido, siempre volvías? ¿Qué me dices de cuando intentamos recuperar todo lo destrozado? Nada, no me dices nada y lo único que pasa es el tiempo, que cada vez pesa más. En tan poco tiempo vivimos cosas que nunca hubiese imaginado, por muy pequeñas que fueran, por muy poco que duraran… Que nunca lo entendí, o que quizá nunca quise hacerlo, pero se me hizo inevitable recordar al verte después de tanto tiempo, de tantas cosas… Y ahora lo entiendo todo, ahora entiendo la razón de mis ganas de verte, la de mi sonrisa inconsciente cada vez que me hablabas, cada vez que admitías volverte loco por mí… Ahora entiendo que te quería, que me encantaba verte sonreír y tus infinitas tonterías, ahora me doy cuenta de que aquel tiempo es algo que no podré recuperar y cuánto me gustaría, me doy cuenta de que todavía te quiero y que ojalá no fuese para tanto…
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)