martes, 24 de septiembre de 2013

"Eh, estoy aquí. Tranquila."

-Sh, no hables. Siempre eres tú quien me lleva a todos lados, quien me hace hacer todas estas locuras, así que esta noche no planees nada. Sólo vístete y espérame en tu puerta. Hoy paso yo a recogerte. Y prepárate, porque no vamos a ir en moto, ni en coche, ni en taxi, ni siquiera voy a dejar que cojamos un bus. Vamos a recorrernos Madrid de punta a punta y, ¿sabes lo mejor? Voy a ponerme el vestido rojo que viste en mi armario la primera vez que viniste a mi casa. Llevas pidiendo que me lo ponga 39 días seguidos. Y para sorprenderte aún un poquito más, voy a desvelarte que voy a ponerme los tacones altos. Simplemente para darte esa satisfacción; y bueno, la verdad es que a mí también me hace ilusión que me veas diferente. Estás acostumbrado a verme en Converse, vaqueros y sudadera, y aún así sigues diciéndome que estoy guapísima. Por eso mismo, hoy quiero darte motivos para que lo digas. Para qué mentirte, no voy a llevarte a un restaurante caro y estirado, porque paso. Voy a llevarte al Burger King, vamos a comernos una hamburguesa de las grandes, de esas que manchan, y una grande de Coca Cola; que te gusta más, tenemos que fingir menos, y salimos antes de toda esa gente. Después vamos a salir corriendo no sé hacia donde, vamos a bajar esas hamburguesas, voy a deshacerme de esos tacones y voy a remangarme el vestido. Hoy vas a estar en mis manos, ¿de acuerdo? Claro que estás de acuerdo. Más tarde, iremos a una heladería y compraremos dos cucuruchos de tres bolas; ya sabes, siempre me ha gustado hacerlo todo a lo grande. Tú, cogerás uno de chocolate, yogurt y vainilla, porque sabes que me encanta el sabor que se te queda. Y luego, nos perderemos por las calles que iluminaremos con nuestra sonrisa. Esta noche déjate llevar, que yo haré el resto.- Y así, cuelga el teléfono. No me da tiempo a decirle nada. No me ha dejado decir ni hola. Me deja algo desconcertado. Pero me encanta. Es imposible decirle que no. Aunque me cuelgue, aunque haga lo quiera, a mí me gusta así. Precisamente por eso. Porque hace lo que quiere. Y con este pensamiento, y una sonrisa descomunal, me dirijo al armario, tengo que prepararme.

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