Es que no sabéis lo que se siente al ir olvidando poco a poco, empezando por la primera batalla de muchas que se formó en mi estómago cuando me abrazaste después de un enfado de meses, o cuando me doy cuenta de que ya casi no recuerdo el sonido de tu voz, de que nadie me ha vuelto a hablar así jamás, siguiendo por las palabras que me dijiste en el momento exacto en que creí que me moría, por que no había llegado a ser nunca, nunca, tan feliz. No sabéis lo que jode no ser capaz de recordar su olor, y más aún si no ha aparecido ningún otro aroma que me hiciese enloquecer. Sólo alguien que me haga sentir segura, que venga a darme su calor en los días más fríos. Alguien que me haga sentir que valgo la pena. Y que sé que esto no lo leerá nadie, y si lo hace, no será quien vaya a venir a darme su calor. Necesitaba escribirlo. Simplemente. Ya estoy acostumbrada, cuando días monótonos como estos se empiezan a acumular ya en meses, no se hace tan duro. Digamos que te mantienes. Y ya, sólo dejas de sonreír.
Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
martes, 24 de septiembre de 2013
Últimos pedacitos de ti.
Ni siquiera sé por qué, pero he empezado a temblar. Supongo que estaré baja de defensas y los recuerdos han vuelto a atacar donde más saben que duele. Hace tiempo que no siento que pertenezco a ningún lado. ¿Cuál es mi sitio? No veo la hora de salir corriendo en busca de algo nuevo, de algo diferente. De algo que pueda hacerme sentir a gusto, y me haga ser plenamente feliz. No para siempre, eso no existe. Pero por una temporada, por unos meses. Para sonreír como lo hacía antes, para que no se me olvide lo que es sentirse tan completa, tan feliz. Para poder pensar por unos instantes "joder, lo fácil que parece a veces ser feliz". Y cerrar los ojos, y dejarse llevar... como hacía contigo. Para, para, para. Joder. Todo eso ya pasó. Contigo ya no. Contigo ya nada. Pero, ¿y toda la mierda que se acumula? ¿y el móvil que no recibe ninguna llamada que te saque de ésta?
Es que no sabéis lo que se siente al ir olvidando poco a poco, empezando por la primera batalla de muchas que se formó en mi estómago cuando me abrazaste después de un enfado de meses, o cuando me doy cuenta de que ya casi no recuerdo el sonido de tu voz, de que nadie me ha vuelto a hablar así jamás, siguiendo por las palabras que me dijiste en el momento exacto en que creí que me moría, por que no había llegado a ser nunca, nunca, tan feliz. No sabéis lo que jode no ser capaz de recordar su olor, y más aún si no ha aparecido ningún otro aroma que me hiciese enloquecer. Sólo alguien que me haga sentir segura, que venga a darme su calor en los días más fríos. Alguien que me haga sentir que valgo la pena. Y que sé que esto no lo leerá nadie, y si lo hace, no será quien vaya a venir a darme su calor. Necesitaba escribirlo. Simplemente. Ya estoy acostumbrada, cuando días monótonos como estos se empiezan a acumular ya en meses, no se hace tan duro. Digamos que te mantienes. Y ya, sólo dejas de sonreír.
Es que no sabéis lo que se siente al ir olvidando poco a poco, empezando por la primera batalla de muchas que se formó en mi estómago cuando me abrazaste después de un enfado de meses, o cuando me doy cuenta de que ya casi no recuerdo el sonido de tu voz, de que nadie me ha vuelto a hablar así jamás, siguiendo por las palabras que me dijiste en el momento exacto en que creí que me moría, por que no había llegado a ser nunca, nunca, tan feliz. No sabéis lo que jode no ser capaz de recordar su olor, y más aún si no ha aparecido ningún otro aroma que me hiciese enloquecer. Sólo alguien que me haga sentir segura, que venga a darme su calor en los días más fríos. Alguien que me haga sentir que valgo la pena. Y que sé que esto no lo leerá nadie, y si lo hace, no será quien vaya a venir a darme su calor. Necesitaba escribirlo. Simplemente. Ya estoy acostumbrada, cuando días monótonos como estos se empiezan a acumular ya en meses, no se hace tan duro. Digamos que te mantienes. Y ya, sólo dejas de sonreír.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario