¿Por qué valgo tan poco? ¿Por qué soy siempre segunda opción? ¿Por qué no soy nunca lo suficiente? Hoy, 1 de noviembre, declaro que estoy hecha trizas. Me encuentro frente al ordenador, después de haber estado horas metida en la cama llorando como una imbécil, con los ojos rojos y la cara totalmente hinchada. Las cosas no van bien. Me siento una puta mierda, y lo siento, pero no puedo describirlo de otra manera. A estas alturas empiezo a dudar de la importancia que me dan los demás. ¿Realmente hay alguien ahí fuera a quien le importo? No sabéis lo que es estar a la sombra de una persona que siempre es superior a ti en todos los aspectos, sentir que no sirves para nada. Ser un papel secundario del que se puede prescindir en cualquier caso, o que no se acuerden de ti hasta que se encuentran contigo. No tenéis ni puta idea de lo que es que te pisoteen. No puedo seguir engañándome a mí misma, diciéndome que todas las cosas que han pasado no me afectan. Porque cada insulto, cada acto de desprecio y cada vacío son como cuchillos. Nadie, no hay nadie. Cuando lo necesito, no hay nadie. Sólo una hoja en blanco. Ésa sí que está siempre, ésa sí que es fiel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario