Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
domingo, 1 de diciembre de 2013
"Pequeños detalles hacen grandes rasgos."
Hace unos días, llegué a casa tras pasar una tarde fría de sábado. No había sido una tarde muy buena, la verdad, había sido una de esas tardes en las que no haces nada y terminas por pensar en todo y de todo. Llegué a casa con ganas de encerrarme en mi habitación, tumbarme en la cama, y poner la música lo más alta posible, pero cuando entré, vi a los tres miembros de mi familia sentados alrededor de la mesa, cenando, y sin querer, sonreí. No sé por qué lo hice, de verdad. Me puse a pensar en aquello, en lo sencillo y lo cotidiano, en la sonrisa. Parad, pensad por un momento. Andamos continuamente buscando lo diferente, las cosas nuevas. Damos importancia a mierdas que no la tienen, y pasan los días sin que nos demos cuenta de la vital importancia que tienen los pequeños detalles. Tan pequeños como el llegar a casa y verlos a los tres sentados en la mesa, esperándote, o como los abrazos de tu mejor amiga cada vez que te ve. No sé, son pequeñas cosas que marcan grandes diferencias. Cosas que vivimos y tenemos a diario pero de las que no nos damos cuenta, hasta que nos faltan. Quizá tengamos más de lo que creemos. Sea así o no, me di cuenta de que hay cosas fundamentales, y que tengo la suerte de poder disfrutarlas cada día, mientras me quejo de cosas sin sentido alguno. Me di cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen que siga aquí de pie cada día. Porque, ¿si me faltan qué me queda?
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