Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Se sentía sola en un mar de gente.
Basta ya, joder. Ya no soporto más que esto siga de la misma manera que hace unos meses, me niego. ¿En qué mierda de mundo vivimos? Que a quien más tiene más le dan aún, y quien más se merece ser feliz, más le quitan. No me refiero a no tener ninguna mala racha, a tenerlo siempre todo perfecto; me refiero a que no sean los malos días los que se conviertan en rutina, a que vengan buenos tiempos de vez en cuando. Porque putos 21 meses no me han servido para nada, ni siquiera para que las cosas cambien de dirección y, aunque no sea de repente, mi suerte empiece a cambiar. No tengo ni puta idea de qué hacer. Estoy totalmente perdida, ¿en serio merece la pena seguir intentando que algo me empiece a ir bien? Estoy por tirar la toalla, por tocar fondo, y quedarme ahí sentada. Por lo menos, no sería una lucha constante de desgaste y lágrimas por las noches. Simplemente me daría por vencida y descansaría de lo jodida que es esta mierda. Ya no pido una historia que convierta un invierno bajo cero, en uno de lo menos frío, porque me acostumbré hace tiempo al abrigo y a la bufanda, ni pido que así de repente aparezca a quien he estado esperando tanto tiempo. Pido... pido que haya gente que aún me mire con esos ojos que te dicen que te quedes, que exista gente a mi alrededor que pueda pasarse mil y una tardes de abrazos y un hombro en el que llorar entre rayada y rayada, y que haya alguien que se acuerde de mí todos los días y me tenga como prioridad, y no como opción. A estas alturas, simplemente necesito sentirme protegida, sentirme querida por alguien que no vaya a romperme a los dos días, por mi gente. Y ni siquiera lo tengo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario