sábado, 25 de febrero de 2012

Cambia

Esa libertad que sientes cuando ya nada te ata, cuando ya no lloras por nadie, cuando tu estado de ánimo ya no depende de lo que el haya dicho o hecho. Esa euforia cuando ya has decidido olvidarle, y ves que lo estás consiguiendo. Cuando él ya no te hace reír ni llorar. 
Sonríes cuando te ves con otro chico en un mañana, enamorada, de la misma manera o de otra, sin siquiera haberlo olvidado, creando ilusiones porque sabes, lo sabes, sabes que le olvidarás. Y recuerdas todos esos momentos en los que decías que no ibas a olvidarlo nunca, que lucharías, cuando sentías que sería el único; y al recordarlos te ríes por haber estado tan ciega, tan enamorada, por haber dejado que significara tanto. Por haber llorado, por haber reído. Te sorprendes al sentir que pronto será insignificante. Y te alegras al pensar que ya no tendrás que esconderte, no tendrás que mentirle, no te pondrás nerviosa ni temblarás al oír su voz. No pasarás de una sonrisa a una tristeza por sus palabras, no te importará lo que piense, lo que diga, no le darás tantas vueltas a las cosas, no te callarás ni la más mínima palabra.
Y podrás ser sincera con el, podrás contarle tus penas, tus problemas, porque ya no tienen que ver con el, podréis ser amigos como antes querías, podrás quererle de otra manera. Y ESO, SE NOTA. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario