Clara era una chica de 15 años. Era rubia y tenía el pelo liso y largo. Sus ojos eran de un verde azulado precioso, capaces de enamorar a cualquiera con la mirada. Tenía la sonrisa muy dulce, unos labios carnosos y rosados. Era una buenísima persona, algo tímida quizás, y muy madura. No le faltaban amigos, ya que era muy simpática y conocía a bastante gente. Solía vestir muy simple, pitillos negros, grises o vaqueros, según tocase, y una camiseta de manga corta de cualquier color. Unas converse y una sudadera o jersey anchos. Se recogía el pelo en una coleta algo descuidada y la raya negra o azul oscura.
Una chica normal, todo lo normal que puede ser una quinceañera en plena adolescencia. Ella, enamorada del chico equivocado. O puede que no, no lo sé. No era gran cosa, pero tenía algo que lo hacía especial. Se conocían desde hace unos años, iban al mismo colegio. Hace un año más o menos, eran bastante amigos, y Clara, tan enamoradiza como siempre, sintió ese cosquilleo en el estómago, esas mariposas revoloteando sin parar recorriéndole cada milímetro. Y entonces lo supo, se había enamorado. En ese momento todo le parecía tan bonito...se lo confesó todo. Que le quería, y que esas mariposas volvían cada vez que le veía.-Ah, bueno. No me gustas, pero no me importa, seguimos siendo amigos, no te preocupes.- Ella no se disgustó del todo, era positiva. Seguían siendo amigos. O eso había dicho el. Y sí, tal y como dijo, lo cumplió. Seguían siendo amigos.
Era verano. Tres meses sin verle. Pff, habría que aguantar. Clara, que no era de preocuparse demasiado, no lo hizo. Desconectó de el por dos meses, no estaría mal. Sabía que iba volver a verlo, ya llegaría.
Llegó septiembre después de un verano de lo más intenso. Pablo no había cambiado.La misma sonrisa, ésa que tanto le gustaba a Clara, la misma voz que le divertía. Pablo. Así se llamaba. Clara seguía enamorada de el.O puede que ya no estuviera tan segura.
Ya casi no hablaban, ni se sonreían al cruzarse por el pasillo, ni se saludaban por la calle. Se habían distanciado, y Clara decidió olvidarle. Fue fácil, ya que la distancia suele hacer el olvido.
Pasaron meses y ella ya no sentía nada por el. No le importaba, ni le preocupaba, no le miraba. Sí, la distancia había hecho el olvido. Eso creían todos.
Pasaron meses, y en un momento dado, no se sabe como, ni por qué, pero poco a poco volvieron a conocerse. Como si no se conocieran de antes. Y menudo como. Todo fue a mejor, se hicieron muy amigos de nuevo. Pocos meses atrás Pablo había dejado de ser como antes, Clara lo veía diferente. Pablo había empezado a estar con otra gente, y por eso cambió. A Clara no le gustaban los cambios, y menos cuando eran a peor.
Desde el momento en el que volvieron a ser amigos, a Clara dejó de importarle ese cambio que ella decía ver en el.
Ella le había olvidado, y tanto que le había olvidado. Sólo eran amigos, y eso a Clara le hacía muy feliz. En el cole pasaban tiempo juntos, el le pegaba cariñosamente patadas para decirle -"¡Eh, estoy aquí, hazme caso!". Clara se daba la vuelta y le sonreía, al ver que era el y, el, instintivamente le alborotaba el pelo.
18 de febrero de 2012
Querido diario:
Me encanta. Hoy Pablo venía de frente por el pasillo, yo no le he saludado, ya que estaba a otra cosa y me ha cogido y me ha abrazado. No puedo creer que sea tan increíble. Somos muy buenos amigos, me hace reír como nadie, y me encanta estar con el. Ahora mismo me gustaría que estuviera a aquí, a mi lado, haciendo una de sus chorradas. La gente dice que me gusta, pero es mentira. Es mi amigo, y nada más. Estoy muy contenta de que nuestra amistad sea tan bonita.
26 de febrero de 2012
Querido diario:
Creo que la gente tenía razón y me gusta Pablo, aunque sea un poco. Muy poco. Porque en clase miro el reloj cada cinco minutos para saber cuanto me queda para cruzarme con el por el pasillo, que me abrace, que me mire. Pff...me gusta Pablo...otra vez. Intentaré que no sea demasiado. No quiero joder nuestra amistad.
2 de marzo de 2012
Querido diario:
Hoy hemos vuelto a estar juntos, y me ha abrazado. Me ha dicho que le importo. Me gusta. Ni poco, ni muy poco. Me gusta. A secas. ¿Otra vez? No creo...si olvidas a una persona la olvidas para siempre. Eso quiere decir que yo... que yo no le había olvidado del todo. Que algo quedaba ahí clavado, como las cenizas que quedan después del fuego, al apagarlo, cuando ya no están calientes ni queman, que están ahí porque nadie ha tenido ganas de recogerlas para que el fuego no vuelva a crecer. Qué ingenua yo al pensar que lo había eliminado. Habrá que admitir que me gusta, y tengo la suerte de que por ahora, no voy tan mal.
A Clara todo le iba muy bien con Pablo. Eran muy amigos, y a partir de ese dos de marzo las cosas no siguieron siendo iguales para los dos. Pasó un tiempo, un mes, dos...y llegó un lunes diferente.
Ése lunes fue perfecto. Clara estaba sentada en las gradas, con una amiga, Lucía, hablando. Pablo se acercó y se sentó a su lado. A Clara le latía el corazón a mil por hora, ya que en esos momento ya estaba segura de lo mucho que le quería. Pablo empezó a hablar con ella, mientras jugueteaba con su pelo, y le pasaba el brazo por el cuello, quedándose así. Le dijo que haber si podía ayudarle a encontrar una de las chicas que estaban enamoradas de el, y Clara sintió que se le encogía el corazón. Le dijo que sí. Que le ayudaría. Se quedaron hablando, el con el brazo rodeando su cuello, tocándole el pelo, acariciándole, acercándose a sus ojos, a sus labios, abrazándole, y haciéndole así, la chica más feliz del mundo entero en esos instantes. Lucía, que apenas hacía un par de minutos estaba sentada con Clara, se fue, dejando que ella disfrutara de aquel precioso momento.
Esa misma noche, por chat, Clara le dijo a Pablo que sabía quien era esa chica, y que al día siguiente en el colegio se lo diría.
Ese martes, Pablo, nada más llegar al colegio, la buscó, y al encontrarla le preguntó quien era. Clara, aún indecisa, le dijo que se lo diría más tarde, que ella iría a buscarle. Y le buscó, y con las palabras entrecortadas, con un hilo de voz; se lo dijo. Que era ella, ella la que le quería, ella la que estaba enamorada de el, ella. El, con una sonrisa, le dijo que bien, que vale, y se fue. Clara no perdió la esperanza, se sentó, y no hizo más que mirarle durante los 40 minutos que quedaban de recreo. No pasó nada, y siguió sin pasar al día siguiente, y al siguiente...hasta que poco a poco volvieron a distanciarse, hasta que el se esfumó.
Ésta vez Clara no le olvidó, ni se le pasó por la cabeza. Esperó y esperó, esperó a que pasara algo, algo que le hiciera reaccionar, que le hiciera olvidar, daba igual qué, ALGO. Pablo no dejó que doliera en paz, no lo dejó estar. Cuando ella ya casi lo tenía, en sus manos, Pablo, como siempre, lo jodió. Eso le dolió más que otra cosa, como esa espina clavada que no sale.
Durante todos esos días, Clara no dejaba de llorar, se le saltaban las lágrimas por la más mínima cosa que le recordara a él. Casi se le hacía imposible no llorar al verle, al ver que su sonrisa no era para ella, al ver que ya ni una de sus palabras iba dirigida a ella, ni una de sus miradas, nada.
Había pasado un mes desde que Clara escuchó ese no, y todavía dolía. Puede que incluso más que el primer día.
Ella y sus amigas, se fueron al pueblo de al lado, donde vivía la tía de María, una amiga. Tenían pensado ir a la playa y, antes de eso, iban a pasarse por una tienda para comprar unos refrescos. Clara estaba sacando el dinero para dárselo a María, y cuando se lo sacaba del bolsillo, se le cayó al suelo. Las monedas rodaron hasta los pies de unos chicos de más o menos la misma edad que Clara, María y las demás, o sea, unos quince.
Cuando Clara fue a recoger el dinero, uno de los chicos, lo cogió, se lo dio, y al mirarse a los ojos, al tocarse las manos, al ver esa sonrisa que el le dedicaba, que le invitaba a sonreír a ella también...se quedó colgada de su mirada. Ella sonreía, sin dejar de mirarle a los ojos. El le colocó las monedas entre sus dedos, acariciándolos poco a poco, después, cuando Clara guardó el dinero, el, le cogió las manos y suavemente las acariciaba, dulce, haciéndole soñar.¿Amor a primera vista? No lo sé. Clara se quedó con el, se quedaron juntos, sentados, agarrados de la mano mirándose. María, Lucía, y las demás se quedaron sentadas en un banco, dejando que Clara disfrutara del momento, y más tarde irían a la playa.
Clara y el chico que había conocido hace apenas un rato, estuvieron hablando, conociéndose, abrazados. Entre ellos, se notaba cierta química, el amor estaba en el aire. Javier. Se llamaba Javier. Clara, después de ese precioso momento, decidió irse al final a la playa. Se despidieron con un beso en la mejilla y una sonrisa dulce. Javi le dijo que estaría toda la tarde ahí, que cuando quisiera volviese.
Clara se fue a la playa con las demás, contándoles lo bonito que había sido todo, lo emocionada que estaba...pero quedaba algo que no era tan bonito. Pablo. ¡Que Clara seguía enamorada de el, joder! Que seguían saltándole las lágrimas al verle, que no podía. De eso se acordó cuando en la playa, estaba con Ana y, de pronto pasaron el y sus amigos. Cuando Clara se dio cuenta de que venían, intentó contener las lágrimas, pero miles de recuerdos alteraron ese momento, en un instante, los buenos, aquel lunes que ya parecía tan lejano, ése no, esas lágrimas derramadas, esos abrazos, las sonrisas...y lloró. No puedo contenerlas más, las lágrimas brotaron por su mejilla... Ana la abrazó con fuerza, susurrándole un - todo saldrá bien, tranquila, no te preocupes...- Clara la estrechó entre sus brazos, y con la voz entrecortada le dijo un "te quiero", mientras seguía con la mirada humedecida a Pablo.
Al final se fueron Pablo y sus amigos, Clara se secó las lágrimas, miró a Ana, y decidieron que irían a buscar a Javi, ya que Clara no podía seguir así. Ana aprovecharía para estar con uno de los amigos que estaba con Javi. Clara necesitaba algo para olvidarle definitivamente a Pablo, y Javi era ése algo. Los encontraron, y como hace unas horas, Clara y Javi estuvieron muy bien, y terminaron saliendo. Ana consiguió enamorar a su amigo, Jorge, y entre ellos también, hubo amor. Clara se dio cuenta de que, en los momentos en los que estaba con Javi, éste conseguía que olvidara a Pablo, y como estaban juntos, Clara, olvidó para siempre a Pablo. Siempre, esta vez sí.Se fue como el humo que arrebata el viento. Subieron al faro que había en lo alto, y desde allí, miraron el mar, los cuatro. Era inmenso. Y ellos tan pequeños, tan insignificantes... pero juntos, cada uno con el que quería, eran lo más grande. Porque se tenían el uno al otro, para que cuando uno no pudiera seguir, el otro estuviera ahí, a su lado, empujándole.Haciéndole grande cada minuto de sus vidas.
18 de junio de 2012
Querido diario:
Hoy ha sido perfecto. Ha sido lunes. He conocido a Javi, y me quiere. No tengo mucho más que añadir. Soy feliz.
Dejó el diario sobre la mesa, y miró el móvil. Tenía un nuevo contacto. Era el de javi, se lo había guardado cuando ella no se daba cuenta.
La mañana siguiente se levantó, y con una sonrisa miró por la ventana. Hacía un sol espléndido y el cielo era azul, completamente. Era un día precioso, y prometía ser perfecto. Tenía un mensaje de Javi. "Nos vemos a las cuatro donde nos conocimos. tequiero". Clara pasó el día hasta las tres y media, pensando en eso, sonriente. Cuando quedaban treinta minutos, salió de casa, cogió el bus y se fue al pueblo de al lado, a buscar a Javi. Allí encontró a Javi, sentado en el mismo sitio, de la misma manera, mirándole con una mirada dulce. Le abrazó, le cogió la mano y le dio cada beso como si fuera el último. Fueron al mismo faro, y miraron al mar, como hace un día.
-Te quiero.
-Y yo a ti, pero prométeme que jamás te irás, por favor.
-No hace falta. Te lo prometo en cada beso, en cada mirada.
-Nunca pensé que te encontraría. Te he estado buscando toda mi vida.
-Pues ya me tienes, y si te quedas más tranquila, TE LO PROMETO.
-Agárrame, y no me sueltes nunca. No quiero perderte.
-No vas a perderme. ¿Ves? Estoy aquí, siempre lo estaré.
-Lo sé. ¿Sabes? Una vez, Ana me dijo que tenía que encontrar al chico al que no le hiciera falta perderme, para saber que me había encontrado.
-Ya has encontrado a ese chico, ya está. Quiero tenerte siempre.
-Te quiero.
-Ya lo sé.
-¡Tonto!
-Eso también lo sé. Yo también te quiero, tonta.
Siguieron la tarde diciendo tonterías, mirándose, besándose...Fue perfecta. Clara hacía tiempo que se merecía tener a alguien que la quisiera de esa manera.
Al volver, en el bus, Clara encontró un papel doblado en su bolsillo. "Te lo prometo. Jamás te dejaré ir tonta. Javi." Clara lo guardó en su bolsillo y durante los diez minutos que quedaban de vuelta, sonreía sin darse cuenta.
Al día siguiente, vio a Pablo por la calle. Clara estaba con Sofía por la calle, y vieron a Pablo acercándose en su dirección. Ésta vez, Clara no se había puesto nerviosa. Pablo pasó, les saludó con una sonrisa y a Clara le dio un beso en la mejilla. Sofía se quedó mirando a Clara, impresionada. Clara le dedicó una sonrisa a Pablo y se fue. En ese momento, fue en el que Clara estuvo totalmente segura de que lo había olvidado, ya que ningún escalofrío recorió su cuerpo, ni tembló. Se dio cuenta de que, a partir de ese instante, serían amigos. Muy amigos.A los minutos, le llegó un mensaje.
A las 19:08, Javi: Tequiero enanaa!
Y de pronto supo que, el era el chico con el que había soñado cada noche que pasaba.

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