sábado, 16 de junio de 2012

Otro día sin ti

Era viernes por la tarde cuando iba andando por las calles de la ciudad llenas de gente, en un caluroso día que olía a verano, cuando escuché esa canción. Salía de uno de los pisos del quinto, y alguien canturreaba de fondo. "Nunca quise entrar en otro corazón, que no fuese el tuyo...nunca quise sentir, cerca a otra persona, que no fueras tú...Hoy trato de pintar todo a tu color, solo trato de decir lo que siento yo, como quiero entregarte el mundo amor, y a los colores los pone sola la pasión. Y cada vez que pienso en ti, me enamora más tu mirada, las cosas cambian, yo también, sí, tengo miedo, ¡es sólo perderte!"
Aquella canción me recordó a todos y cada uno de los días que llevaba sin ti. Sola sin alguien. Sin alguien que me agarrara de la mano, me dijera te quiero, me acariciara y me abrazara fuerte. Y ahora todo me recuerda a eso. A que cada vez que me levante, no tendré a nadie en quien pensar, que no recibiré llamadas a las tantas de la noche simplemente para decirme te quiero, que no tendré a nadie por quien ilusionarme.
Un día más vuelvo a salir de casa para intentar no atormentarme con miles de pensamientos. El aire me despeina, pero me gusta. Veo a parejas felices que pasan por mi lado. Cuanto las envidio. Se miran, se ríen, se besan. Soñadores. Felices. Creyendo que nunca acabará. Que nunca ninguno de los dos dejará de sentir lo mismo, que no se traicionarán. Ingenuos. Saben que les miro y son aún más felices para que les envidie todavía más. Pero, ¿qué digo? Para. Son felices. No hacen nada malo. Basta. No quiero pensar más. Esto no funciona.


"Hola. He pensado que quizás era hora de que dijera quien soy. Me llamo Marta. Tengo dieciséis años, un hermano, dos mejores amigas y demasiadas preocupaciones. 
Sí, soy risueña, no paro de sonreír ni de reírme. Insegura, simpática, cabezota, enamoradiza, sensible, extrovertida, ilusa, algo ingenua, soñadora, sencilla. Enamorada de todas las sonrisas que me dirijan. Del chico que me quiera.
Hace ya varios años desde que me di cuenta del mundo en el que vivía. Me di cuenta de que nada era perfecto, como me habían enseñado aquellos cuentos de hadas y princesas atrapadas que al final el príncipe rescataba. Me di cuenta de que simplemente por quererlo con todas las fuerzas posibles, no lo tendría, que muchas veces las cosas no saldrían como esperaba, que la gente no se portaría bien conmigo sólo porque yo sí lo hiciera, que la imagen era mucho más importante que cualquier otra cosa, y que sufrir no sería raro.
Desde aquel momento decidí que siempre pensaría por mi misma, que haría lo que yo creía mejor, y que jamás dejaría que alguien que no me mereciese me hiciera sufrir.
Hola, esta soy yo. Y estos, mis pensamientos."





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