Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
lunes, 13 de agosto de 2012
Y quizás...sólo quizás... el mundo no se acabe después de nuestro último adiós
Vamos, no te preocupes, dímelo. Dime que la quieres a ella, que no podrías si no está, que por ella sientes lo que nunca habías sentido, que estás enamorado, que ella es quien te provoca esa sonrisa que tanto me gusta. Cuéntame como le miras, como le abrazas y como se deja abrazar, descríbeme lo bonitos que son sus ojos a la luz del sol, lo mucho que te gusta su pelo al viento, como te brillan los ojos cuando sonríe y tú eres la razón por la cual esa perfecta sonrisa se ilumina. Dime que te encanta, que le cogerías por la cintura y no la soltarías nunca más, que es perfecta la mires por donde la mires, venga, vamos, dímelo, quiero escucharlo, quiero que lo digas. Dime que nunca me has querido y no lo harás, que para ti no he sido más que un pasatiempo para cuando te aburrías, que jamás te he importado y que por mi no darías ni un minuto de tu vida, dime que fui la única que vio la posibilidad de algo mayor, que para ti no significó nada, que ni los besos ni las caricias, ni las horas que pasamos juntos te hicieron sentir lo más mínimo, que cuando para mí tú lo eras todo, para ti yo nunca he sido nada. Admite que ahora mismo piensas en ella, que la querrías aquí, a tu lado, que es mil veces mejor que yo, y que nunca podrás quererme como la quieres a ella. Dímelo de una vez por todas, necesito oírlo. Necesito destruirme, dejar de hacerme ilusiones y darme cuenta de la realidad, para poder volver a empezar.
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