No es una pérdida, es un paréntesis.
Una escala a mitad de viaje, un replantearse las cosas.
Es un grito desesperado que necesita hacerse oír,
salir y romper esas barreras.
No es tirar la toalla, es echarla a lavar.
Es darle al cuerpo lo que el cuerpo necesita.
Es romperse, agrietarse, destrozarse,
pero solo para coger aire.
Respirar. Sentarme y respirar.
Recomponerme tras haberme dejado caer.
Reconstruirme, haber soltado esa soga.
No es haberme dado por vencida, para nada.
Es haberme dado cuenta de lo importante y lo primero: yo.
Es haber decidido dedicarme a mí, cuidarme, volver.
Lo he decidido: voy a darme una oportunidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario