miércoles, 10 de agosto de 2016

Quién supiera qué se siente

Llega una tarde cualquiera y con un par de palabras te parten el corazón. Se oye crujir, lo notas romperse en mil pedazos, y te das cuenta de la fragilidad de ciertas cosas, de lo fácil que pueden llegar a desaparecer o transformarse... En ese mismo instante, siempre me digo que no volveré a sentir tanto por nada, que no voy a volver a dar más de mí por nadie, que jamás invertiré tanto tiempo. amor y ganas, nunca más. Pero ni siquiera duran esas promesas. Nada dura eternamente, todo termina, todo se esfuma, creedme. De alguna manera, cada día es distinto al anterior, por imperceptible que sea el cambio, nada se siente igual dos veces, no besas a la misma persona con la misma intensidad ni delicadeza una segunda vez. no vuelves a acariciar un cuerpo como el primer día...Cuesta asumir que todo buen tiempo se va, que lo bueno siempre se acaba, pero es ley de vida. 


No pasa nada, por mucho que duela echar de menos unos ojos, un aroma o la fuerza de un abrazo, ese dolor tampoco es inmortal, ese dolor también termina por irse. 

"No puedes pretender que las cosas permanezcan intactas e inmóviles, por mucho que te gustaría que así fuera. No puedes evitar que la gente muera. No puedes evitar que se marche. Ni siquiera uno mismo puede evitar marcharse."  -Jennifer Niven, Violet y Finch.

No hay comentarios:

Publicar un comentario