miércoles, 8 de marzo de 2017

Les contaré de ti y de cómo hay cosas que debemos dejar ir

Nada de esto debería haber terminado así. Nada de esto debería haber terminado.
Nada... Nunca...
Pero para, para. No importa. En realidad no importa. No hay mejor manera de darse cuenta que dándose de morros con la realidad. En realidad, no importa. Estoy tranquila, sé que te di todo de mí, sé que esta vez sí, sé que te he dado lo mejor que tenía y hasta lo que no me pedías... Pero cómo voy a saciar así a alguien que no sabe lo que quiere, ni si me quiere. No habría conseguido que te quedaras conmigo ni moviendo montañas ni pintándote el cielo en un suspiro, porque eres incapaz de ver que me he dejado la piel en tu nombre, que como tonta enamorada, he puesto la otra mejilla, pensando que esta vez el golpe no me lo darías tú.
Pero, de verdad, no importa. Volveré a dar todo de mí en algún momento y alguien sabrá verlo, volveré a ser feliz al margen de todo lo que planeamos, de todo lo que nos prometimos, de lo feliz que dijiste que me harías. Volveré a ser, a secas, porque te superé una vez y te he superado dos, puedo hacerlo una tercera.
Y te aseguro, que esta va la vencida.
Porque me has destrozado. Me he entregado por completo y tú te lo has llevado todo, lo has exprimido bien y después, me has tirado a la basura. Y lo peor es que me he sentado a mirar cómo ibas rompiéndome poco a poco, diciéndome a mí misma que cada golpe no importaba, tratando de pensar que me querías, porque yo te quería y aún te quiero, y pesaban más las ganas de creer que esta vez iba a salir bien, las ganas de creer que había algo de verdad en todo eso que escupías.
A veces no hace falta que haya camino de vuelta.Volver para qué. Reconstruirme y curar las heridas para romperme en pedazos más pequeños. ¿Crees que no duele? ¿Crees que no dejas marca? ¿Crees que has sido una simple pieza más? Bah. El camino de salida, por favor. Quiero seguir con mi vida.

Yo no te debo nada, es que nada me queda por darte ya. Al menos piensa de vez en cuando en mí, no intentes borrarme. Es un consejo. No destroces el resto de tus historias como has jodido la nuestra, ya no sé si alguna vez fuiste aquel que me dijo que nunca nunca me dejaría caer...

No te guardo rencor. Has sido la hostia que me ha hecho aprender a no volver a darme una, contigo.

Gracias por la herida - pero deja de tocarla -

No hay comentarios:

Publicar un comentario