¿Y qué hago yo? Si no soy rubia como aquella o no tengo las tetas como la otra. Si no tengo sus ojos, si mi culo no supera al de esa, si no tengo un tipo tremendo como por la que se te acaba de caer la baba. Si no tengo los labios de ella, ni tengo tantas curvas como aquella. Qué hago si no soy la típica Barbie que os gusta a todos, pero sobre todo a ti, si no me parezco ni a la rubia, ni a la morena, ni a ninguna chica de ensueño. No sabes lo difícil que es competir contra todo eso, contra pelo y cutis perfecto, o contra tetas y culo de un tamaño espectacular. Perdóname si prefiero enamorarte con una sonrisa que con un escote o un relleno del quince, si prefiero hacerte reír antes de hacer que babees. La diferencia entre aquellas chicas que según tú, son perfectas, es que yo soy de las de verdad. De las que tienen personalidad, y no están huecas por dentro. Que, ellas, como mucho, podrán engañarte con su "envoltorio", pero que a eso, no se le llama amor. Pero hay algo que me jode. Me jode que a veces, te dejes engañar, te puedas llegar a enamorar de una de aquellas que no te merece, que no vale la pena, que tú serás un capricho que en nada se le pasa. Aunque, de eso, ya te darás cuenta.

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