Cuando todo acaba, cuando después de haberte visto sumergida en algo tan intenso, frenas de golpe, empiezas a pensar, intentas recordar cómo has llegado a donde estás. ¿Cómo empezó todo? Te cuestionas cosas que parecían obvias, ¿en qué momento empecé a sentir, a mirarte con estos ojos? Todo empezó antes, mucho antes... Al principio, cuando me ponía a recordar, echaba tan solo un par de semanas atrás, pensando que nuestro principio fue ese, creyendo que fue aquel día en el que, con tu descaro y ausencia de timidez decidiste desconcertarme así. Ahora me doy cuenta de que me equivocaba. Después de todo lo ocurrido, me doy cuenta, me doy cuenta de tantísimos gestos, sonrisas, de tantas miradas y tantos detalles... ¿No era yo la que daba tanta importancia a las pequeñas cosas? Esta vez me he dado cuenta tarde. Es increíble cómo en esos momentos no fui capaz de valorar cada una de aquellas cosas, cómo con el tiempo han recobrado su verdadero valor. Pensaba que habías llegado de golpe y sin avisar, pero en realidad, todo fue muy poco a poco por mucho que yo no lo viera... Para cuando quise darme cuenta, me encontraba perdida en tus brazos, con la respiración entrecortada, viendo cómo tus ojos brillaban y sonreías, y te mordías el labio casi sin querer. Esas cosquillas en la tripa y mis inmensas ganas de quererte sí que rompieron mis esquemas... De repente, me puse nerviosa, como si sintiera algo por ti, como si quisiera besarte. ¿Realmente lo sentía? ¿Esas cosquillas significaban lo que yo creía? Sí, ¡claro que sí! Me estaba volviendo loca tanto pensar, sólo quería dejarme llevar, sonreír, olvidar... Y aquel fue el resultado de cada detalle ignorado anteriormente, llevaba tiempo enamorada de su forma de pensar, echando de menos, sin saberlo, el roce de su piel, buscando cada día su sonrisa.
Todos y cada uno de los momentos que vivimos, todas y cada una de las personas que nos rodean, tienen la importancia que nosotros decidamos darles. Hay días que olvidamos nada más despertarnos la mañana siguiente, y a su vez, instantes que no olvidamos nunca. Hay personas sin las que no podríamos sobrevivir dos días seguidos, y gente que de un día para otro sólo se convierte en eso, gente...
No hay comentarios:
Publicar un comentario