No puede ser, he vuelto a dejarle escapar.
Espero que nunca seas como ese papel olvidado que encuentras al fondo de un baúl, arrugado y medio roto, con palabras que en su momento significaron algo importante.
jueves, 23 de abril de 2015
Nada podrá salvarte...
Bajo las escaleras, nerviosa. Cuando estoy casi abajo, espero cinco segundos, respiro y sonrío. Como siempre. No sé por qué, pero por mucha rutina que sea, me siguen temblando las piernas... Levanta la mirada y cuando me ve en el portal, sonríe y me atrapa, la verdad es que tampoco se me ocurre poner ninguna resistencia. ¿Cuánto tiempo llevo esperando esto? Poder estar de nuevo así, me siento tan protegida, como si nada malo pudiera pasarme, como si este instante fuera eterno... Casi sin pensarlo, nos dirigimos hacia el banco donde solíamos estar, nuestro banco. Es todo tan increíble, tan genial, que no se me ocurriría dejarlo escapar nunca más. Pensaba que no podría volver a percibir su olor tan de cerca, aprenderme sus ojos de memoria, llegué a creer que olvidaría por completo lo que me llenaba el simple hecho de saber que estaba a mi lado en ese preciso instante, tener la seguridad de poder abrazarle para comprobar que no podía irse... Pero esta vez es diferente. Sus besos no sacian mis ganas, sus ojos brillan demasiado y aunque no dejo de sonreír, parece que nada es lo mismo. Sus brazos poco a poco me hacen sentir más desprotegida, como si me dejaran expuesta a un huracán, como si me empujaran... Intento agarrarme a él, pero su imagen se distorsiona hasta que termina desapareciendo, convirtiéndose en polvo. Lo busco por todos lados, contemplo el vacío que ha dejado entre mis brazos, ¿qué está pasando? Sigue aquí, sé que sigue aquí, aún puedo oírle respirar, escucho cómo dice mi nombre continuamente, cómo su voz suena cada vez más lejos pero vuelve, siempre vuelve... No puedo respirar, no consigo que el aire me llene los pulmones. Se me nubla la vista, y cuando consigo volver a verlo todo con nitidez, reconozco las estrellas que hay pegadas en el techo de mi habitación. Estoy en mi cama, pero aún se me hace difícil respirar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario