Lo único que quería era verte volver.
Hice las cosas demasiado mal. Quizá por miedo, o quizá fue por
falta de experiencia. Pero aún cierro los ojos y te imagino
esperándome en el portal como solías hacer entonces, diciéndome
“lo siento, nunca es demasiado tarde...” Y quizá es esa imagen
que repito constantemente en mi cabeza la que me mantiene cada día,
y al mismo tiempo, la que va rompiéndome poco a poco, haciendo que
sigas estando presente en cada hoja de mi diario, haciendo que no te
vayas nunca del todo, pero que esa presencia casi imperceptible
duela...
En el fondo, debajo de todo el miedo y
la confusión, sabía desde el momento en el que dije “no quiero
seguir” que te echaría de menos. Pero las ganas de hacerme creer
que realmente no sentía nada por ti eran demasiado fuertes en
aquellos momentos, probablemente lo eran más fuertes que las ganas
de estar contigo que era incapaz de identificar, ya que aún no había
vivido aquello de no tenerte... En realidad, no sé qué se me pasaba
por la cabeza. ¿Cómo pude creer que no te quería si cada vez que
esperabas en mi portal sentía cómo se me salía corazón? ¿Cómo
pude llegar a engañarme tanto, si cada vez que me abrazabas me
temblaban las piernas? Cómo fui tan idiota de pensar que era capaz
de seguir sin ti, si cada vez que me sonreías lo veía todo un poco
menos malo, si todas las veces en las que decías que me querías
sentía que ser feliz era incluso fácil, si fuiste tú quien me hizo
sentir tanto con tan poco, por primera vez... Lo cambiaste todo y lo
hiciste de golpe. De un día para otro provocaste tanto en mí, sin
darme cuenta. Llegaste y desde el preciso instante en que lo hiciste
no quise que te fueras, pero de eso, me di cuenta ya tarde. ¿No
crees que merece la pena darnos una segunda oportunidad? Nos
quisimos, de eso no hay duda. ¿Entonces por qué no intentar ser
felices, juntos? Me equivoqué y me arrepiento, tendría que haber
pensado un poco más, resistir un tiempo, quizá, no confundir
sentimientos y esperar hasta verlo todo nítido... Pero en aquel
momento el vaso se desbordó y no supe hacerlo mejor. ¿Sabes cuál
es la diferencia y el motivo de mis ganas? Que estoy segura de que
esta vez haría las cosas diferentes, que esta vez, estoy más segura
que nunca de que te quiero, y de que lo hago por encima del resto de
las cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario